Las Antípodas, a la vuelta de la esquina

Este fin de semana Fitur abre sus casi 60.000 metros cuadrados y ocho pabellones al público, después de tres jornadas para profesionales. • Es la XXXVI edición de la mayor feria del sector turístico en España, con la oferta de las regiones españolas y países de los cinco continentes que intentan llamar la atención con estampas pintorescas.


En Fitur es posible dar la vuelta al mundo en unas horas. Del expositor de Guadalajara hasta Botswana, la Patagonia o las Antípodas hay apenas unos pasos. El mundo está concentrado en casi 60.000 metros cuadrados de ocho pabellones de la Feria Internacional de Turismo (Fitur) en el Ifema de Madrid, que este fin de semana abren sus puertas al público (la entrada cuesta 9 euros), después de tres jornadas dedicadas exclusivamente a los profesionales.

La reina Letizia inauguró el miércoles la XXXVI edición, que este año cuenta con un nuevo récord de participación: 9.500 empresas de 165 países y regiones y más expositores, lo que se traduce en un 3% más de ocupación que en 2015 y un 2% más de superficie neta expositiva, a la espera de superar además los 222.551 asistentes a la edición del año pasado.

Ya en la jornada inaugural, que coincidió con el Día de Guadalajara en el expositor de Castilla-La Mancha, las estampas más pintorescas, las recreaciones de los rincones más exóticos y los artilugios de diseño pugnaron por llamar la atención en este ‘minimundo’ que es, en realidad, un enorme escaparate para que cada territorio seduzca al visitante.

Una pareja de mayas sobre un estandarte del Parque Nacional de Tikal en Guatemala, un espectacular expositor mexicano con una pantalla circular, un ‘selfiematón’ para hacerse fotos con estampas portuguesas de fondo –por cierto, que la Miss Universo lusa también pasea palmito sobre la moqueta– o un oso que hace yoga en La India. En la zona africana los atuendos y decoraciones le dan un punto de exotismo al recorrido, donde también se desplega una tienda de campaña para dormir en pleno safari.

Recorrer los ocho pabellones dedicados a la feria –del tres al diez– exige un buen rato de paseo. Porque el de Fitur es un mundo en expansión. Según los datos aportados por la organización, este año ha crecido significativamente el área internacional, con 77 nuevas incorporaciones -entre ellas destaca Burkina Faso, que acude con representación oficial por primera vez, y Letonia, que tendrá representación empresarial-; además de 16 reincorporaciones, entre ellas Países Bajos, Indonesia, Puerto Rico, Belice y Guinea, presentes en la edición anterior a través de empresas y que este año como novedad acuden con representación oficial. Destaca el crecimiento de Europa, con una potente participación empresarial y también el de África, con la incorporación y consolidación de nuevos destinos.

La vuelta a España

Pero no sólo los expositores internacionales resultan pintorescos. También los de otras regiones tienen sus atractivos, que compiten con Castilla-La Mancha, su Cervantes, que sale literalmente de un ejemplar enorme del Quijote, y su gigantesco dinasaurio que ‘nace’ de un huevo (en realidad, un lagarto inflable) para llamar la atención sobre la apuesta conquense por los tiempos antediluvianos. Es en el pabellón séptimo, que agrupa la oferta de las cinco provincias, incluida Guadalajara.

Galicia ha decorado su expositor con conjuntos de objetos típicos como panderetas. En Madrid hay un violín y un tambor que tocan solos en un expositor del Teatro Real, con su coche y sus pasajeros de época. En Cataluña se invita a conducir en el simulador de un coche de Fórmula 1 en Cataluña, mientras en Levante hay un gran ninot en el stand de Elche y una beluga de casi nueve metros con varetas de madera en la oferta del Oceanografic de Valencia.

La gastronomía también despliega su escaparate en Mérida, capital gastronómica iberoamericana o Toledo, que la acaba de estrenar, en su caso española. En Guijuelo se parte embutido con denominación de la tierra y en La Rioja un estand de 500 metros cuadrados está formado por 600 cestos de castaño donde no faltan catas y demostraciones artesanales. Por allí puede pasar, en cualquier momento, algún soldado del siglo XIX promocionando una jornada de recreación histórica aragonesa.

Japón, Nepal, Méjico y Kerala (India) han sido distinguidos en esta edición por la organización como los mejores expositores internacionales; en las comunidades autónomas, los premios han sido para La Rioja, Navarra y Aragón y, dentro de la categoría de empresas, Transmediterránea, Meliá Hotels International, Iberia, con una mención para Kananga.

Además del recorrido por los expositores, la programación ofrece algunos atractivos durante el fin de semana. En el pabellón 10 hay un Rincón del Viajero para actividades familiares, durante todo el sábado hay una ‘Gynkana Viajera’ para conseguir premios distribuidos en diferentes pabellones de la feria a lo largo del día y el domingo, un taller de fotografías, en ambos casos organizadas por la plataforma web y móvil ‘minube’, que también ha convocado una ‘Quedada de Viajeros’ que espera reunir a 1.500 personas.

Todo paisaje, personaje o costumbre es susceptible de mercadeo. Porque Fitur, no nos llamemos a engaño, es un gran mercado, con tintes de bazar, que reúne en un espacio físico inmenso una oferta que ya está dispersa en el mundo virtual, pero que mantiene su pujanza como lugar de encuentro, de negocios o de venta al público.  

La Feria empieza (o acaba) incluso fuera de los pabellones. Aranjuez ha apostado por un enorme globo aerostático en los aparcamientos. Y entre pabellones, el visitante puede ser reclamado por los actores de un autobús que promociona un negocio muy singular: desplazarse para llevar sus funciones allí donde se le reclama. El visitante también  puede ser abordado por unas chulapas que le invitan a conocer el autobús turístico de Madrid, ofreciéndole unos barquillos y dulces típicos y posando con él para una foto de familia. En este templo consagrado a mercadear con los sueños, este discreto autobús nos despide con un dos por uno: un buen sabor de boca y un sencillo recuerdo del primer viaje del año, ese que aspira a impulsar todos los demás viajes que estén por venir.

Foto: R.M.