Singular historia de Yebes, entera

Título: Yebes: De los orígenes a la modernidad. • Autor: Aurelio García. • Editorial: Aache. • Edición: Guadalajara, 2012.


‘Yebes: de los orígenes a la modernidad’, escrito por Aurelio García López y editado por Aache –quién si no– recoge en algo más de 300 páginas la vasta historia de un pueblo con un porvenir inmenso. Enfrenta tal vez por ello dos realidades temporales –la pasada y la futura- representadas a su vez en la dualidad propia de la fisonomía local, dividida en dos núcleos, pueblo y ciudad.

El libro, que condensa por vez primera todos los hechos relevantes acontecidos en el municipio alcarreño, permite reflexionar sobre una paradoja: la ciudad sin pasado, Valdeluz, se asienta en un municipio con un formidable patrimonio arqueológico e histórico.

Lo dice acertadamente el alcalde en un prólogo que no es un saluda al uso, sino un prefacio cargado de intención en el que subraya la “singularidad” del municipio, reafirmada por algunos episodios de su historia remota y reciente. Una singularidad que también Joaquín Ormazábal, no sabemos si a propósito o no, vuelve a enmarcar en la dualidad habitual de este municipio: “Así que, si de singularidad hablamos, Yebes y Valdeluz se la tienen ganada a pulso”, escribe el primer edil. “Historia y modernidad, tradición e innovación, costumbre y dinamismo, pretérito y futuro. Cada núcleo con sus propias peculiaridades , pero incardinadas en un proyecto común. Sin duda, es en ese detalle donde se adivinan sus verdaderas posibilidades”.

Los hechos más sorprendentes

Lo dicho en la presentación de libro, hace unas semanas, es cierto. Entre las singularidades de Yebes sorprenden al lector común tres o cuatro hechos por encima de todos. El primero de ellos, por seguir también el orden cronológico, es la existencia de un castro de la edad de Hierro sobre el cerro de El Castillo, del que poco se sabe; otro más es la historia del padre Páez Jaramillo, el primer hombre blanco en descubrir las fuentes del Nilo, que podría haber nacido en Yebes –García aporta argumentos interesantes al respecto–; como también llaman la atención la existencia de un puesto militar avanzado del Ejército republicano durante la Guerra Civil, en un búnker cuyos restos siguen casi intactos; o ya, en tiempos mucho más recientes, el relato minucioso de cómo fue a parar a Yebes el Observatorio Astronómico, sin duda el elemento más reconocible de esa modernidad que el autor también anuncia en el título de libro.

Aurelio García nos descubre una geografía municipal salpicada de toponimias. El pasado de Yebes no está radicado en un punto fijo de su territorio, sino que se multiplica en diferentes lugares, casi tantos como momentos: el castro sobre el cerro en la Edad de Hierro; un Alcohete en blanco y negro; el colorido del Observatorio y del superpoblado moderno de Valdeluz ya en el último tramo del siglo XX y los albores del nuevo milenio…

Algunos ‘monográficos’

Contiene este estudio amplio de la historia de Yebes algunos monográficos que conformarían un estudio en sí mismos, como ocurre con el capítulo dedicado a la trayectoria del Sanatorio de Alcohete –sin duda uno de los más interesantes para el lector curioso– o las muchas páginas dedicadas a la historia de la cofradía de la Vera Cruz, especialmente valiosa para el lector del pueblo. También sería una suerte de monográfico la reunión de los detalles históricos y artísticos acerca de la iglesia parroquial de San Bartolomé.

Son muchas de estas las grandes historias que comparten vida en estas páginas con otras anécdotas de menor recorrido pero igualmente sorprendentes, como los tiempos en que Yebes no era precisamente un municipio rico; el relato de un motín contra un alcalde; el recuerdo fugaz de los rodajes de cine en la localidad; o la remembranza de las familias nobiliarias más conocidas, de todos sus alcaldes, de la única víctima de la Guerra Civil o de la duquesa de Sevillano o del conde Romanones y su hijo Eduardo Figueroa con Alcohete.

Amplia documentación y escritura sobria

Hay en esta obra un amplísimo ejercicio de documentación que fructifica en las explicaciones detalladas; los numerosos datos demográficos, etnográficos o artísticos; o en el afloramiento de documentos que dan fe de muchos de los hechos abordados y que el historiador difunde en estado puro al lector curioso.

Escrito con sencillez, con la densidad que obliga la materia, con corrección pero sin concesiones a la galería, este libro condensa todo Yebes a través de los siglos y, sin embargo, abre a su vez la puerta en cada una de sus singularidades. Porque de los descubrimientos y redescubrimientos de Aurelio García pueden partir, y sería interesante que ocurriera, nuevos estudios en profundidad sobre muchos de los episodios del municipio, de su castro celtíbero o el búnker en la Guerra Civil hasta los episodios que sin duda están por escribir en la mirada de su Observatorio o las calles de los nuevos desarrollos.

Acaba el historiador escribiendo, en una de las escasas concesiones a la fabulación que se permite, que Valdeluz “está naciendo y expandiendo sus primeras infraestructuras”, en lo que sería el punto de arranque de futuros sucesos: “Luego vendrán las gentes, y ellas traerán los sueños”. Pero esa también será otra historia.

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