Vampiros, lobos y viceversa

Título original: ‘The Twilight Saga: Breaking Dawn. • Director: Bill Condon.  Género: Romance, aventura y fantástico. Part2’.  Año y país: EEUU, 2012.  Reparto: Kristen Stewart, Robert Pattinson, Taylor Lautner, Dakota Fanning…


Finales de noviembre de 2012 y una voz diciendo, “¿cariño, vamos al cine?”... Traducido al idioma de mi pareja y al de millones de mujeres, significa: “Cariño, vamos a ver ‘Crepúsculo’...”. Por un momento se me vino el mundo encima, el mundo se alejaba, los Mayas no aparecían para acabar con el mundo terrenal... Tras mi locura ansiolítica, pensé: “Ya que me he tenido que tragar casi todas las películas de la saga, creí que al menos habría que ver como termina toda esta jauría de lobos y vampiros con las hormonas disparadas”.

Desde mi punto de vista, la última película de la saga crepuscular se oferta en los ‘teasers’ como una película de acción trepidante y no es hasta por lo menos los últimos treinta minutos cuando la trama comienza a tomar altura. La primera hora y pico, el guión se devanea entre el culebrón adolescente y los super poderes de Bella. Una hora sentado y viendo que no sucede nada. Al menos, nada relevante. Aparecen más y más personajes que no dejan arrancar la historia ni ir hacia delante.

Como sucedió en la saga de Harry Potter, los productores dividen la última parte en dos películas que puedan rentabilizar el doble de taquilla. Los productores saben que los millones de fans de la saga pagarán por ir a las salas porque no pueden quedarse sin ver la última. Aunque, a cambio de los nueve euros de la entrada, el film sea bastante más parecido a un capitulo de ‘Melrose Place’ vampiresco. Eso sin contar con todos los clichés y tópicos. Si hay unas vampiresas del Amazonas pues todo lo típico de una mujer amazona. Si es ruso, te viene el rubio típico más blanco que la leche. Menos mal que no hay un español. Porque ya veía a un vampiro de Chamberí con traje de luces y alimentándose solo con sangre de toro bravo.

No obstante, hagamos una ‘crítica’ dividida, según el tipo de espectador de la saga:

Novi@ resignad@: Si te toca ir a ver, por fin, la última película de la saga vampírica y lobuna, solo comentarte que te lleves al cine un pinganillo para escuchar el partido de fútbol del fin de semana. O hagas mucha meditación para dejar llevar tu mente a otro lugar muy lejos de la sala oscura. Si escuchas muy atentamente los diálogos de la película, cuando oigas a Jakob decir lo del “rollo lobuno”, te entrará la risa o querrás cortarte las venas con la pajita de tu refresco. Lo mejor de todo, es que tu pareja, al final de la película se pondrá tan sensible que esa noche puede que sea sábado, sabadote… aunque la veas un lunes el día del espectador.

Espectador despistado: ¡No! ¿Dónde vas? ¡Pero si tenías que estar viendo ‘Frankenweenie’! Pasó que tus colegas no sabían en qué sala meterse y te dejaste llevar. Bueno, tu sabrás lo que vas a ver y si te llevan a ver según qué películas, deberías plantearte muy en serio quiénes son tus amigos.

Para muy fans: En el caso de los muy fans, qué deciros... Pues que disfrutareis como enanos. Que tendréis un poco de todo lo que os gusta de esta saga. Amor empalagoso, malos rollos sentimentales, abdominales lobunos, un poco de acción y un epílogo para fans como recordatorio de la saga. Final ideal para salir babeando y más tierno que el día de la madre.

No sé si me olvido de algún tipo de espectador. Seguro que sí. Lo que aún no entiendo es lo del nombre de Renesme y porqué el director opta por generar un bebé por ordenador.

Como decía el gran David Lynch, si se nota es que no está bien hecho. Y el rostro de Renesme se nota tanto su artificio que hasta da grima.


El cineasta alcarreño David Corroto escribe sus críticas de estrenos, comentarios sobre cine de Guadalajara y otras impresiones en su blog ‘Film in progress’. Visítalo si quieres saber más de cine, por ejemplo sobre los cortos preseleccionados para los Premios Goya.