Un romance sin emoción

Título Original: “Tengo Ganas de Ti”• País y Año: España – 2012 • Director: Fernando González Molina • Género: Drama, Romance • Guión: Ramón Salazar; basado en la novela “Tengo ganas de ti”, de Federico Moccia • Reparto: Mario Casas (Hache), Clara Lago (Gin), María Valverde (Babi), Marina Salas (Katina), Ferrán Vilajosana (Luque), Diego Martín (Alejandro),…


Sin duda, hay una fórmula que últimamente funciona y muy bien en taquilla tanto en los cines españoles como en los de todo el mundo. Y, para desgracia de la industria cinematográfica, no supone ningún avance, ni ningún reto de guión o en el plano más técnico; sino que se resume a la típica historia de amor juvenil en la que un chico “malo” más o menos apuesto, trata de apartarse de su lado más truculento, para seducir a una chica que no las tiene todas consigo en que fructifique esta relación, pero la atracción es lo que la hace continuar enganchada a la historia.

Películas y secuelas de las mismas hemos tenido de estas características desde la eclosión de esta fórmula con Grease y actualmente con Crepúsculo –y todas los films de esta trilogía-y, ahora, con Tengo Ganas de ti que viene a ser la segunda parte de Tres Metros Sobre el Cielo. Si bien en Grease tenía el aliciente de que era un musical llevado a la gran pantalla; y en Crepúsculo se contaba con un apartado de ciencia ficción con la batalla entre hombres lobo y vampiros; en esta ocasión todo ese artificio se borra para dar mayor protagonismo a los actores cuya interpretación dista mucho de lo que se espera de un drama romántico como éste.

Ni Mario Casas, Ni Clara Lago ni María Valverde logran crear la más mínima tensión sobre uno de los triángulos amorosos con menos sal que se han visto en el cine en mucho tiempo. No consiguen enganchar ni crear la tensión necesaria para conocer cuál será el desenlace ni el guión ayuda, porque zanja las situaciones de mayor tensión en tres o cuatro minutos y sin apenas diálogos. Quizá la que rasparía el aprobado sería Clara Lago, en su papel de Gin, por la novedad y por aportar algo de frescura a la película.

Encarna a la chica que aparece de nuevo en la vida de Hache, con un aire totalmente desenfadado y provocador que busca ganarse así el amor del chico malo; pero que a su vez sufre la incertidumbre por las dudas de éste al ver a su anterior amor de nuevo. Aunque en lo dramático falla, quizá en la parte de comedia está bastante más acertada que cualquiera de sus compañeros. Como lo ocurre en general a toda la película, que a pesar de ser un exitazo en taquilla, la historia no queda completa por ninguno de los lados –quizá pensando en una tercera parte-; no consigue emocionar ni transmitir cuando, estas historias, al menos, deben llegar al fondo del corazón aunque sea a base de trucos de guion o con imágenes y una buena música.

Lástima, porque la primera parte, sin ser una obra maestra, si lograba al menos emocionar al espectador e identificarse con alguno de los protagonistas.

En definitiva, un film con mucho artificio mediático; una gran campaña de publicidad pero con un gran vacío en el plano cinematográfico. No obstante, el taquillazo está más que asegurado por lo que no habrá cabida a una reflexión.


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