Una vergonzosa excepción

En el Día de las Bibliotecas, la concejal Susana Martínez, de Ahora Guadalajara, reclama una bibilioteca municipal para la ciudad, ya que Guadalajara es la única capital de Castilla-La Mancha que no cuenta con una de este tipo pese a estar obligada por ley. 


Hoy, 24 de octubre, se celebra el Día de la Biblioteca, una efeméride que tiene en Guadalajara una doble cara. Por un lado, la positiva, porque contamos con una de las mejores bibliotecas públicas de España, y por otro, la negativa: seguimos siendo una vergonzosa excepción.

Ya lo dijimos hace un año, y volvemos a insistir: somos una vergonzosa excepción porque somos una de las poquísimas capitales de provincia en todo el país que no cuenta con bibliotecas municipales (en Castilla-La Mancha, la única de hecho). Si hacemos recuento en la región, Toledo suma cuatro, Cuenca tres, Ciudad Real diez, Albacete una estupenda red de quince centros y Guadalajara ninguna, cero.

En nuestra comunidad todos los pueblos con más de 1.000 habitantes cuentan con bibliotecas. Ayuntamientos infinitamente más pequeños que el de Guadalajara invierten en servicios bibliotecarios básicos (Yebes-Valdeluz, con una población de 3.200 habitantes, destina 80.000 € de las arcas públicas a su servicio bibliotecario; y en Azuqueca, con 35.000 habitantes, la cifra asciende a 275.000 €, por ejemplo). El nuestro nada, cero euros.

Esta es una anomalía difícil de entender si tenemos en cuenta que no estamos hablando de un capricho: se trata de una competencia municipal. La Ley de Bases de Régimen Local obliga a los municipios de más de 5.000 habitantes a disponer de bibliotecas; la Ley de Lectura y Bibliotecas regional va más allá al señalar que todos los municipios de Castilla-La Mancha de más de 20.000 habitantes deberán disponer de una red municipal de bibliotecas.

En una ciudad de 84.000 habitantes donde la única biblioteca, de titularidad estatal, es uno de los espacios públicos más usados, donde los clubes de lectura aglutinan a cientos de personas y los cuentos se han convertido en una de nuestras señas de identidad, es incomprensible que el equipo de Gobierno del Partido Popular no se haya planteado después de tantos años ningún tipo de inversión. Y eso a pesar de tener multitud de espacios municipales cerrados, centros sociales en los barrios infrautilizados y cuatro pedanías sin el más mínimo servicio bibliotecario.

Esta es una carencia muy ilustrativa de lo que queda por hacer en esta ciudad, de lo que podemos mejorar. No es algo superfluo: las bibliotecas son espacios imprescindibles de transformación social y dinamización cultural. La oferta educativa y cultural de Guadalajara no estará completa si no cumplimos con una competencia municipal que este Ayuntamiento lleva años ignorando.

Y la ignorancia no es buena, en este caso nos convierte en una vergonzosa excepción en la provincia, en la región y en el país. Es el momento de hablar de bibliotecas de titularidad municipal y de hacerlas realidad. Ya conocen el dicho, “más vale tarde que nunca”.

 

 

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