Esta chica no maravilla

Título: Wonder Woman. • Dirección: Patty Jenkins • Guion: Allan Heinberg, basado en la historia original de Zack Snyder, Allan Heinberg, Jason Fuchs y los personajes de William M. Marston) • Género: Fantástico. • País y año: Estados Unidos, 2017. • Reparto: Gal Gadot, Chris Pine, David Thewlis, Danny Huston, Elena Anaya, Ewen Bremner, Saïd Taghmaoui, Eugene Brave Rock, Connie Nielsen y Robin Wright.


Sé que me la juego, pero allá va: a este paso, DC nunca, nunca cogerá el rebufo del universo cinematográfico de Marvel. ¿Por qué? Básicamente porque ya sea en las aventuras de los X-Men, de los Vengadores o de cualquiera de sus héroes en solitario, hay un ingrediente que nunca falta: un jovial (que no ingenuo) sentido del humor que ya es marca de la casa. 

Aun obviando ese ‘Linterna Verde’ (Martin Campbell, 2011) que no gustó ni al propio Ryan Reynolds -es más, no dudó en hacer mofa cruzando a la acera marvelita bajo la máscara de ‘Deadpool’(Tim Miller, 2016)- y dando por relativamente bueno el estreno de Henry Cavill como hijo de Krypton en ‘El hombre de acero’ (Zack Snyder, 2013) -su muy interesante replanteamiento del personaje quedaba sepultado bajo su excesivo y caótico clímax-, ni la insufrible ‘Batman v Superman: El amanecer de la justicia’ (Snyder, 2016) ni la inesperadamente sosísima ‘Escuadrón Suicida’ (David Ayer, 2016) dejaban momento alguno para el disfrute gozoso o la diversión palomitera: todo es tremendamente intenso y de un trascendente forzoso, como si de trágicos y caídos protagonistas shakesperianos hablásemos. Incluso la Trilogía del Caballero Oscuro de Nolan tenía momentos livianos, algo que en Warner han olvidado y que Snyder, Ayer y compañía parecen incapaces de asimilar.

Entiendo que tengan sus fans, no digo yo que no, pero si voy al cine a ver una aventura de éstas lo mínimo que pido es que me entretengan, me diviertan y me asombren. Hasta ahora, con los títulos citados no he conseguido ninguna de las tres cosas. ¿Sería por un exceso de testosterona, metraje y CGI? Quizá gran parte de la buena cantidad de favorables críticas que ha recibido ‘Wonder Woman’ (2017) vengan por ahí, ya que afirmaban con rotundidad que estábamos ante una mirada diferente, vibrante y original sin perder el toque fantástico y aventurero, gracias, sobre todo, al buen hacer de dos mujeres: la protagonista (¿absoluta?), Gal Gadot, cuya breve aparición en ‘BvS’ era de lo poco salvable de aquella cinta; y Patty Jenkins -'Monster' (2003)- en la dirección.

¿Se cumplen dichas expectativas? Solo en parte. Bien es cierto que la candidez de Diana/Gadot resulta algo cargante por momentos, pero funciona eficazmente a la hora de reprochar la misoginia innata -e irritante- de una sociedad falsamente avanzada -véase el momento en el que se encara con el alto mando militar británico- o cuando vemos, a través de sus ojos, el sinsentido de las guerras donde los pobres mueren y los generales “se esconden tras una mesa”. Sin embargo, este -muy aplaudido- giro feminista al género solo es parcial, pues ‘WW’ cae en tópicos y clichés muy masculinos, desde la tensión sexual y romance episódico con su partenaire Chris Pine -miembro de un comando multicultural muy sospechosamente parecido al que aparecía en la primera aventura en solitario del Capitán América- hasta el enfrentamiento cuerpo a cuerpo con un supervillano cuya identidad secreta podemos intuir ya en el primer acto.

Todo esto, una vez más, en una película innecesariamente larga -con secuencias de transición estiradas hasta la exasperación y diálogos pre-lucha que se hacen eteeeeeeeernos-, con unos efectos digitales poco o nada cuidados -¿es cosa mía o los chromas cantan que es una barbaridad?- y apenas una o dos secuencias verdaderamente vibrantes dignas de ser recordadas. Como suele decirse, una vez más: mucho ruido y pocas nueces.

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