Entre lo deslumbrante y lo inocuo

Título: Beauty and the Beast. • Dirección: Bill Condon. • Guion: Stephen Chbosky, Evan Spiliotopoulos, basado en la novela de Jeanne-Marie Leprince de Beaumont. • Género: Romance, musical, fantástico. • País y año: Estados Unidos, 2017. • Reparto: Enma Watson, Dan Stevens, Luke Evans, Kevin Kline, Josh Gad, Emma Thompson, Ewan McGregor, Ian McKellen, Audra McDonald.


Lo sé: llego tarde, muy tarde a esta ‘Bella y Bestia’ de 2017. De hecho hace ya un par de semanas que la vi y no sabía si escribir o no sobre ella. Porque, ¿hace falta comentar una película que ya a priori me parecía bastante innecesaria? 

Digamos que sí y hablaremos de los aspectos positivos -que los tiene- de esta versión adaptada por Bill Condon no tanto a los tiempos actuales desde el original literario -diversas fuentes sitúan su publicación entre mediados del s. XVI y del s. XVIII- como desde el clásico animado, también de Disney, que formó parte de un 'revival' glorioso para el mundo de la animación en general y para la casa del ratón Mickey en particular durante la primera mitad del los años noventa del pasado siglo.

Condon, que ya mostró con éxito sus cartas en el terreno del musical con la muy nominada ‘Dreamgirls’ (2006), nos ofrece un ‘B&B’ a la altura de cualquier gran espectáculo de Broadway con gran despliegue de medios técnicos, verborrea audiovisual -hay escenas que bordean peligrosamente lo inverosímil, incluso dentro de la propia fantasía: véase ‘Be Our Guest’- y un reparto ciertamente competente que no se amilana a la hora de entonar clásicos remasterizados de Alan Menken: de Emma Watson -que va de menos a más- a Luke Evans -parece que éste es quien mejor se lo ha pasado dando vida al cargante Gastón-, pasando por Ewan McGregor -recordando sus tiempos de ‘Moulin Rouge!’-, Ian McKellen, Emma Thompson, Stanley Tucci o Dan Stevens, sepultado durante casi todo el film por capas y capas de vello digital.

Pero debajo de tanto deslumbre en la puesta en escena, tenemos una historia que, quien más y quien menos, todos sabemos de memoria. ¿Reinventa algo? ¿Le da un enfoque distinto? Más bien todo lo contrario: si tras ver esta versión en imagen “real” -término algo dudoso, ya que hay tanto de carne y hueso como píxeles y CGI en pantalla- uno llega a casa y visiona el DVD de la cinta animada del ‘91, comprobará rápidamente que algunas secuencias de la versión ‘17 están calcadas plano a plano y encuadre a encuadre de aquella. Y si en su día pusimos de vuelta y media a realizadores como Cameron Crowe o Gus Van Sant por fotocopiar respectivamente el ‘Abre los ojos’ de Amenábar -en la olvidada ‘Vanilla Sky’- o el inmortal hitchcockiano ‘Psicosis’, aquí Condon, aunque cuente con el beneplácito de los actuales dueños de la compañía y de un público entregado, debería llevarse al menos un capón por presentarnos como novedad algo que no lo es.

Quizá ‘La Bella y la Bestia’ dé para pocas reinterpretaciones, o incluso, de haberlas, también las hubiéramos criticado -yo mismo no entendí la vuelta de tuerca de ‘Maléfica’, aunque sí que aplaudí como el que más el nuevo prisma sobre ‘El Libro de la Selva’-. Entretiene y funciona; como me dijo un amigo, “si de crío disfrutaste en el cine con la de dibujos, ahora puedes compartir esa experiencia con tus hijos”. Si esa es toda su misión, desde luego que la cumple, y con creces.

 

 

Artículos Relacionados