Los (perturbadores) padres de ella

Título: 'Déjame salir'. • Dirección y guion: Jordan Peele. • Género: Thriller, intriga. • Año y país: 2017, Estados Unidos. • Reparto: Daniel Kaluuya, Allison Williams, Catherine Keener, Bradley Whitford, Betty Gabriel, Caleb Landry Jones, Lyle Brocato y Ashley LeConte Campbell. 


Curiosa la breve pero fulgurante carrera de Jordan Peele: debutó hace once años como actor de comedias y sketches para la televisión -produciendo algunas de ellas y logrando además un Emmy en 2016-, probó con un cambio dramático para interpretar nada menos que al joven Barack Obama en una miniserie homónima y ahora, sin experiencia alguna como realizador, se lanza a dirigir su primer largo de cine con un género que está en las antípodas de todo lo que ha hecho hasta la presente fecha. 

'Déjame salir' -'Get out': ‘Lárgate’ o ‘Vete’, en la traducción literal original- es uno de esos títulos que, no me preguntéis por qué, tenía calado desde el principio. Y no me producía ningún interés. Sin embargo, me llegaban comentarios y sensaciones más que positivas a través de las redes sociales, y dado que esta temporada me he encontrado con un par de notables sorpresas como ‘Train to Busan’ (Sang-ho Yeon, 2016) y, más recientemente, ‘La autopsia de Jane Doe’ (André Øvredal, 2016), me he decidido a darle una oportunidad. Y, una vez vista, no voy a decir que me arrepienta, pero el asunto es que conmigo el film no ha funcionado. Ni como cinta de suspense ni como alegato social.

Parecía que una de sus grandes bazas era tener como protagonista a un chico afroamericano -Daniel Kaluuya, estupendo, por cierto- como pivote de una historia trufada de detalles raciales y clasistas que parecían querer ir un paso más allá del clásico relato de secuestro, violencia y crímenes. Aplaudo el hecho de poner a este muchacho en el rol principal -no hace demasiados años hubiera sido simplemente el colega del protagonista blanco-, pero ese “valor añadido” desaparece en el momento en el que uno de los personajes, muy al principio del relato, dice que “los negros están de moda”. Es decir, que las víctimas de esta historia no lo son por una cuestión de racismo -los propios perpetradores afirman ser admiradores del presidente Obama-, sino por puro postureo y capricho de las aún predominantes clases altas del 'establishment' blanco americano. De acuerdo, hay algo de satírica e irónica negrofilia, pero no racismo.

Y como obra de terror cae en dos errores de bastante calado. El primero es que cada escena y cada situación son completamente previsibles -así como la naturaleza, pretendidamente engañosa, de algunos personajes-, donde se alternan logrados momentos incómodos con otros terriblemente cargantes –ese amigo en la distancia-. El segundo es que todo su mecanismo de horror psicológico se agarra a un único clavo ardiendo, el juego de la hipnosis, una propuesta que solo será efectiva para aquellos espectadores que decidan dejarse llevar por los vericuetos de la trama sin hacer demasiadas preguntas pero que a otros -como a un servidor- nos deja con el gesto algo torcido y más preguntas que respuestas. 

Por destacar, ahí está la presencia de Bradley Whitford y Catherine Keener -el cara a cara de ésta con Kaluuya es de lo mejor del film-, dos veteranos a los que se les nota que se lo están pasando pipa con sus personajes de reparto; y una escena ciertamente memorable: aquella en la que el colega  del protagonista (Lil Rel Howery), alarmado por la desaparición de su amigo, acude a la policía a contar su delirante teoría del secuestro… y los agentes (literalmete) lloran de risa ante sus narices. Es entonces cuando te das cuenta de que ‘Déjame salir’ es, bajo su apariencia renovadora, otra típica película de terror adolescente con dos o tres momentos brillantes y algunos ingredientes tan demenciales que hasta puede que le cojas cierta simpatía, pero que resulta del todo olvidable pasadas apenas unas horas del visionado.

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