'Simiocalipsis' now

Título: Kong: La Isla Calavera. • Dirección: Jordan Vogt-Roberts  • Guion: Dan Gilroy, Max Borenstein, Derek Connolly (Historia: John Gatins)  • Género: Fantástico, aventuras. • País y año: Estados Unidos, 2017. • Reparto: Tom Hiddleston, Brie Larson, Samuel L. Jackson, John C. Reilly, John Goodman,Corey Hawkins, John Ortiz, Tian Jing, Toby Kebbell, ,Jason Mitchell. 


¿Quién no conoce a King Kong? Sin duda, hacer referencia al rey simiesco es hablar de todo un icono de la Historia del Cine y de uno de los primates más admirados por sus titánicas dimensiones y su terrible ferocidad, pero también de su intuición e inteligencia fuera de lo común. Y es que, ya desde su primera y celebrada aparición en 1933, en un clásico inolvidable de aventuras con unos efectos especiales verdaderamente revolucionarios, algo intuíamos en los ojos de la criatura que nos hacían ver una cierta humanidad y romanticismo… 

Después de décadas condenado a la serie B nipona -los japoneses lo adoptaron como referente de su  kaiju-eiga o cine de monstruos colosales junto a su compatriota Godzilla- y un par de intentos de relanzamiento hollywoodiense con irregulares resultados -de aquella dirigida por John Guillermin en 1976 con debut de Jessica Lange y clímax en el desaparecido World Trade Center, al megalómano remake digital de Peter Jackson en 2005-, la Meca del Cine vuelve a poner la mirada en el mito del gorila gigante y sus antediluvianos vecinos de la Isla Calavera, en una misión de exploración y supervivencia con Tom Hiddleston -Loki en la saga ‘Los Vengadores’- y Brie Larson -Oscar a Mejor Actriz por ‘La habitación’(2016)- a la cabeza.

Ambientada en los años 70 -y con una estética más que inspirada en el ‘Apocalypse Now’ de Coppola, bordeando la fotocopia visual-, ‘Kong: La Isla Calavera’ nos propone un viaje lleno de acción, aventuras y misterio en una época lo suficientemente cercana como para resultarnos familiar pero igualmente lejana como para hacer plausible que aún haya zonas vírgenes y alejadas de la mano del hombre en este planeta. El planteamiento es tan sencillo que hasta podría ser eficaz: encuentran la isla, se topan con el gigantesco protagonista -a quien no le hace ninguna gracia ver tanto helicóptero zumbando por su casa- y a correr por tierra hacia el punto de rescate. Lo malo es que, con un punto de partida tan elemental, los guionistas ni siquiera se toman la molestia de dar cierto empaque o interés a los protagonistas: Hiddleston es puro estereotipo de una pieza, John Goodman se queda en convidado de piedra, Samuel L. Jackson transmite cero carisma -¡y mira que es difícil que este tío no transmita!- y da bastante rabia ver a la talentosa Larson, la única mujer con cierto peso en el grupo -hay otra, la asiática Tian Jing, sin más tarea que estar ahí-, sin poder rascar nada de un rol que podía haber dado mucho juego entre tanta testosterona. Se salva de la quema John C. Reilly, un superviviente de mirada honesta alejado del cliché de náufrago que ha perdido la chaveta...

Personajes humanos prescindibles -algunos ya sabemos que serán carne de cañón, otros sobreviven sin que sepamos qué función tienen en la historia- a los que se suman unas extrañas criaturas de morfología imposible y naturaleza improbable que hacen que añoremos a los tiranosaurios de toda la vida, restan puntos a una propuesta con cierta solvencia en la realización pero sin excesiva fuerza, y demasiado preocupada en “trascender” y tomarse en serio a sí misma (!) para luego tropezar en ciertas muertes absurdas que pueden provocar la risa entre el personal. La escena postcréditos que -¡oh, sorpresa!- intenta dar un giro ¿imprevisible? convierte en realidad a esta cinta en un mero y fútil precalentamiento de cara a un próximo combate con un viejo conocido llegado de Oriente. Ya sabéis por dónde voy...

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