Fría, como la luz de la luna

Título: Moonlight. • Dirección y guion: Barry Jenkins, según una historia de Tarell Alvin McCraney. • Género: Drama. • País y año: Estados Unidos, 2016. • Reparto: Trevante Rhodes, Naomie Harris, Mahershala Ali, Ashton Sanders, André Holland, Alex R. Hibbert, Janelle Monáe. 


La película revelación de la temporada”. ¿Cuántas veces habré oído eso? Y si además la cinta en cuestión rompe las quinielas y, contra pronóstico, le gana el Oscar a la tan cacareada 'La La Land' -en el descuento y en uno de los momentos más bochornosos en la historia de los premios-, para qué queremos más. Quizá esta publicidad le venga bien de cara a la taquilla -quieras que no, se despierta la curiosidad de críticos y espectadores-, pero, como ya he dicho en anteriores ocasiones, creo que le hace un favor relativo a la obra cinematográfica en sí.

¿Es 'Moonlight' una mala película? Ni mucho menos. ¿Es tan sobresaliente como se dice por ahí? Hombre, para ser el segundo largometraje de un tal Barry Jenkins en cuyo currículum encontramos más cortos que trabajos en primera división, debo reconocer que no está nada mal: estupendo planteamiento, notable trabajo de actores, buena realización... La historia, centrada en la vida de un chaval de barrio marginal durante tres tramos de su vida -infancia, adolescencia y joven adulto-, se construye principalmente con el soberbio trabajo de tres desconocidos actores que interpretan al protagonista con diferentes edades -Alex Hibbert, Ashton Sanders y Trevante Rhodes-, así como un ramillete de buenos secundarios que también crecen y evolucionan a su alrededor.

El problema de este film, al menos a mi modo de ver, es que después de dos primeros actos magníficos -con excelentes presentaciones de personajes y tramas-, uno espera que se resuelvan conflictos al final del tercero. Nada de eso ocurre, y, al finalizar la proyección, no termina de quedar claro cuál es el tema principal de la película. ¿De qué nos quiere hablar el director? ¿De drogas? ¿De marginación? ¿Homosexualidad, violencia, familia? Audaz que toque todos estos palos, pero patina al no profundizar en ninguno ni terminar de atar todos los cabos que quedan sueltos en el tercer acto -¿qué ocurre con el personaje de Mahershala Ali, tan importante como figura paterna y mentor, que desaparece sin explicación alguna después del primer tercio de película?-, dejándole a uno con una sensación fría, incómoda, a medio gas. 

Sobre el papel, y bajo su modestia -recordemos que la cinta solo ha costado 1,5 millones de dólares, lo que equivale a un par de segundos de postproducción de cualquier peli de superhéroes-, 'Moonlight' podía haber sido, efectivamente, una pequeña gran joya del cine contemporáneo, de esas que gusta saborear despacio gracias a su elaboración artesanal y su falta de complejos. Lástima que, de tan, tan sutil que es, se quede a medias en todo y apenas sobresalga en nada.

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