Héroes y cretinos

Título: 'Los del túnel'. • Dirección: Pepón Montero. • Guion: Pepón Montero y Juan Maidagán. • Género: Comedia dramática. • Año y país: 2017, España. • Reparto: Arturo Valls, Natalia de Molina, Raúl Cimas, Neus Asensi, Manolo Solo, Teresa Gimpera, Enrique Martínez, Emma Caballero, Manel Barceló, Nuria Mencía, Alex Batllori, Maria Alfonsa Rosso. 


Una historia que comienza por el final, un puñado de necios como protagonistas y un tono tremendamente crítico con más carga satírica que paródica. Quienes vayan a ver ‘Los del túnel’ pensando que se van a partir de risa con una fácil parodia ibérica de las catástrofes hollywoodienses -rápidamente a uno se le vienen a la cabeza desde ‘Terremoto’ (Mark Robson, 1974) hasta ‘Daylight. Pánico en el túnel’ (Rob Cohen, 1996)- quizá puedan llevarse un pequeño chasco, ya que la trama, que no escatima en situaciones ciertamente hilarantes, esconde una feroz y perversa crítica al ideal estandarizado de individuos socialmente aceptables, sin tacha, capaces de mejorarse a sí mismos y a los que les rodea tras sobrevivir a una tragedia: el ratero reformado, la pareja gay que sale del armario, la familia que se recupera a sí misma, la joven perdida que descubre el amor con el heroico poli… 

Este tratamiento convierte al personaje de Arturo Valls -a la sazón, también productor de la película- en el más atractivo de todo el coral reparto. No por ser el más divertido y a la vez el objeto del vacío que le hacen sus compañeros de aventuras, sino porque resulta ser el único verdaderamente sincero y honesto, consigo mismo y con los demás: antes, durante y después de la odisea que da título a la película -lo descubrimos a través de bien construidos flashbacks-, Toni (Valls) es un tipo cargante, pelma y que encima se cree la mar de gracioso, el prototipo del cuñadismo hecho persona. Sin embargo, no aspira a ser mejor de lo que es, no engaña a nadie, mientras que el resto, pura fachada, le evita por no convertirse en lo que se espera de él… es, en definitiva, el retrato de una sociedad que prefiere aparentar para encajar por encima de la naturaleza de sus individuos, y que da la espalda al diferente, al inadaptado, al que se ve incapaz de acoplarse a modas o tendencias. Resulta muy significativo que su único apoyo lo encuentre, precisamente, en ese superviviente ausente -en coma- al que, por cierto, los demás solo visitan “porque hay que hacerlo”… 

La apuesta, como digo, puede ser arriesgada -sobre todo para los que, al calor de los tráilers y anuncios televisivos varios, esperen una comedia ligera y nada más-; particularmente, no sabría decir si se ha quedado corta en el aspecto más corrosivo o si los golpes de humor -fáciles, pero efectivos- que salpican buena parte de la película son un antídoto demasiado potente para este caramelo envenenado, endulzando en exceso el lado más ácido de la cinta. Esa irregularidad en el tono es lo que termina lastrando en parte el órdago a la grande que parecía marcarse el debutante Pepón Montero, dando como resultado una ópera prima con mucho potencial pero algo deslavazada. Por cierto, y no es spoiler: ¿alguien puede explicarme cómo muere el personaje de Norberto? Salí con la sensación de que se les había olvidado incluir esa escena…

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