Román y Carnicero, dinamiTadores del casco

El concejal del PSOE de Guadalajara, Manuel Granado, critica en esta tribuna la proliferación de solares en la ciudad y cuestiona la política que lleva a cabo el equipo de gobierno para evitarlo.


Esta semana comparecí ante los medios de comunicación, en nombre del Grupo Municipal Socialista de Guadalajara, con 10 fichas de inmuebles de nuestro ya maltratado casco histórico. Fichas que fueron debidamente presentadas en registro para poner en conocimiento del actual equipo de Gobierno el proceso de deterioro que sufre esta selección de edificios, en los que hemos detectado que los propietarios no hacen lo posible para su debido mantenimiento. Al contrario, están acelerando su deterioro con la ya tan conocida práctica de ventanas abiertas o, en algunos casos, de apertura de boquetes en la estructura.

Una iniciativa con la que queremos colaborar para que se actúe como es debido, con las herramientas de que dispone el Consistorio, para evitar el rápido deterioro y destrucción de nuestro legado patrimonial. Y así lo seguiremos haciendo cada vez que veamos que la desidia y dejadez del Gobierno municipal facilita la degradación de inmuebles en el casco histórico de la ciudad. Porque la pregunta es: si nosotros, con nuestros medios limitados, podemos detectar estos casos, ¿por qué no logra hacerlo el equipo de Gobierno?

Bueno, pues resulta que en lugar de agradecer la colaboración de nuestro grupo con el equipo de Gobierno para evitar futuros posibles solares, el señor vicealcalde, Jaime Carnicero, el cual ya no sé si es alcalde o no, porque tiene que suplir al que fue elegido en las urnas cuando está pasando consulta médica, salió acusándonos de “haber metido la pata” al haber informado a los medios de comunicación frente al inmueble del antiguo Bar Bilbao. Se vanagloria el señor Carnicero de que este edificio en concreto no está en proceso de declaración de ruina, sino que se va a rehabilitar. Bien, nos alegramos por ello, pero lo triste es que este caso sea excepcional en Guadalajara.

Porque el señor Carnicero, que sigue en su magnífico mundo paralelo y se congratula de la excepción cuando debería ser la norma, se calla con respecto a los otros 9 edificios sobre cuyo deterioro hemos alertado. Le hemos informado, ya que ni él ni Román parecen tener ningún interés en saberlo por iniciativa propia, de edificios cuyos propietarios parecen estar buscando, o al menos no están haciendo lo posible por evitarlo, que se declaren en ruina y acaben siendo derribados, poblando nuestro casco histórico con el vacío de nuevos solares, como lleva pasando de forma reiterada durante estos últimos años. Desde que Antonio Román lleva gobernando esta ciudad, ya casi 9 años y medio, han proliferado los solares en nuestro casco histórico. Y desde que expuso a bombo y platillo su plan dinamizador, que más bien habría que llamar “dinamitador” porque el número de solares sigue creciendo, aquí no se ha rehabilitado ningún inmueble y si se ha construido en algún solar del centenar que existen en el centro histórico de la ciudad ha sido algo anecdótico. Esa es la triste realidad de su gestión, señores Carnicero y Román. Si a ustedes les parece que rehabilitar uno de cada diez edificios que llevan camino de acabar derribados es para sacar pecho, están insultando una vez más a la inteligencia de los guadalajareños y guadalajareñas.

Basta ya de excusas y actúen de una vez por todas. Si realmente a este equipo de Gobierno le interesa Guadalajara, dejen de mirar para otro lado y de tirar balones fuera, como cada vez que se consuma un nuevo derribo en el casco e intentan echar la culpa a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Cuando estaba la señora Cospedal, se derribaron decenas de edificios en el casco histórico. Entonces ni Carnicero ni Román culpaban a la Junta, como hacen ahora. Pues bien, dejen de engañar: los derribos de inmuebles no son responsabilidad de la Junta, ni ahora ni cuando gobernaba Cospedal. Porque aquí, quien declara un edificio en ruina y manda ejecutar su derribo es el Ayuntamiento de Guadalajara y el único papel que tiene la Junta es el de poder paralizar la obra si el edificio posee algo de valor. Voy a poner un ejemplo muy práctico ahora que se aproxima el Día de Todos los Santos: a la Junta se le presenta por parte del Ayuntamiento un cadáver (el inmueble declarado en ruina) y lo único que puede hacer es intentar resucitarlo si es un edificio histórico (paralizar el derribo) o salvar las cosas de valor antes de enterrarlo (blasones, forja,…). Esto no ocurriría si tuviéramos un inventario en condiciones con un catálogo de edificios que de verdad proteja el patrimonio del casco histórico. Y esta responsabilidad, según la nueva Ley de Patrimonio es única y exclusivamente de los ayuntamientos.

 

 

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