¿Censura en el Ayuntamiento?

Artículo de opinión de Joseba García, co-fundador de la compañía alcarreña Fuegos Fatuos y productor teatral. ¿Puede ser que se vete, soterradamente, a una empresa y a unos artistas por el pensamiento de una persona?, se pregunta. 


¿Censura en el Ayuntamiento de Guadalajara? 

Categóricamente, sí.

¿Recuerdan ustedes cuando para ver una función de teatro, escuchar un concierto o disfrutar de un ballet, teníamos que desplazarnos a Madrid? ¡Claro, cómo no se van a acordar si todavía ocurre! Entre septiembre y marzo, A Priori Gestión Teatral, presentaremos cuatro espectáculos en la cartelera madrileña: en Las Naves del Matadero, en el Centro Dramático Nacional, en la Sala Cuarta Pared y en el Teatro de la Comedia, este último en coproducción con la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Sorprendentemente, ninguno de ellos se podrá ver en Guadalajara... ¿Por qué?

En esta ciudad está radicada la empresa, en esta ciudad están domiciliados sus trabajadores fijos, en esta ciudad se dan las altas de los trabajadores eventuales que participan en las producciones, en esta ciudad se pagan los impuestos individuales y empresariales. Pero no podemos trabajar en esta ciudad.

Las personas cercanas me preguntan constantemente por qué no se ven en Guadalajara los trabajos en los que participa mi empresa. Mi contestación siempre es la misma: esa respuesta solo la tiene el responsable y director de programación de teatro de la ciudad. Desconozco si es un criterio personal o es una imposición política, pero el resultado es que desde que el PP llegó a la alcaldía ninguna de mis producciones ha sido programada en la ciudad de Guadalajara. No tengo duda sin embargo de que esto no responde a un criterio técnico, puesto que las líneas y formatos que mi empresa trabaja son muy variados. En A Priori Gestión Teatral, trabajamos con compañías teatrales de todo el país y realizamos giras en teatros de las 17 comunidades autónomas, y los espectáculos producidos y distribuidos por mí, han viajado desde Cádiz a Girona, desde A Coruña a Murcia y desde Bilbao a Málaga pasando por teatros grandes, medianos y pequeños en ciudades gobernadas por todo el arco de partidos políticos. ¿Por qué no en Guadalajara?

Mi ideología es conocida por todo el mundo puesto que no la he ocultado ni la ocultaré nunca, ¡hasta ahí podíamos llegar! y la animadversión que mis posturas críticas generan en las personas que detentan el poder también es sabida. La pregunta es: ¿es posible que se me censure en  mi ciudad por mi ideología?, ¿puede ser que se vete, soterradamente, a una empresa y a unos artistas por el pensamiento de una persona? Y de ahí la pregunta clave:  ¿quién se creen que son nuestros gobernantes para patrimonializar lo público?

Hay personas que confunden el hecho de detentar un cargo público con la propiedad de ese cargo y ejercen las tareas inherentes a él como si estuvieran administrando un chiringuito privado sin considerar en ningún momento que tienen una obligación de pluralidad y rendición de cuentas con la sociedad. Tanto los políticos como los funcionarios y personal laboral del ayuntamiento son los empleados de los vecinos de Guadalajara, no sus jefes, y ante ellos deberían rendir cuentas. Tanto los sucesivos concejales de cultura que el PP ha tenido en la ciudad, como el director del Teatro Auditorio Buero Vallejo, Julio Gómez Taracena, deberían respondernos a las preguntas que he recogido en este escrito: ¿por qué no se ven en nuestra ciudad los trabajos en los que participa mi empresa?, ¿es decisión exclusiva de Julio Gómez o es una imposición política?, ¿se está vetando a una empresa y a unos artistas por mi activismo político?

¿Responderán con sinceridad? No creo.

(*) Joseba García es uno de los confundadores en 1982 de la compañía de teatro guadalajareña Fuegos Fatuos. En 1998 fundó la productora y distribuidora de espectáculos teatrales A Priori Gestión Teatral S.L., con sede en Guadalajara. Las producciones de A Priori han cosechado premios, como los Max, y han viajado por todo el país.

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