Sin velocidad de curvatura

Título: Star Trek Beyond. • Dirección: Justin Lin. • Guion: Simon Pegg, Doug Jung, Roberto Orci, John D. Payne y Patrick McKay, según los personajes de Gene Roddenberry. • Género: Ciencia-ficción. • País y año: Estados Unidos, 2016. • Reparto: Chris Pine, Zachary Quinto, Zoe Saldana, Karl Urban, Simon Pegg, Anton Yelchin, John Cho, Idris Elba y Sofia Boutella. 


Para muchos de los fans del ‘Star Trek’ original -que, por cierto, celebra estos días nada menos que el 50 aniversario de su primera emisión televisiva- y para todos los que disfrutamos con la ciencia-ficción en general, J.J. Abrams supo resucitar y relanzar las aventuras de la tripulación del Enterprise gracias a una vibrante y brillante aventura completamente nueva -y a la vez, tremendamente fiel al genuino espíritu trekkie- y a una continuación quizá algo menos novedosa pero igualmente disfrutable. Su marcha al universo lucasiano abrió un profundo debate sobre la idoneidad o no de quien resultó elegido para sustituirle, Justin Lin, firmante de algo tan alejado del género como son las películas de ‘Fast & Furious. A todo gas’ y cuyo fichaje sea uno -no el único- de los motivos de que hayamos salido de velocidad de curvatura con la brusquedad de quien echa el freno de mano.

Todo funciona pero nada brilla especialmente en este tercer ‘Star Trek’ de la nueva era. Se apunta hacia ciertos temas de carácter íntimo y trascendente -la madurez, la necesidad de sentar cabeza y echar raíces-, pero no se llega a profundizar en ellos; aparecen nuevos personajes que son eficientes para la trama, pero que difícilmente arraigarán en nuestro imaginario colectivo -de hecho, aquí el villano de turno, de nuevo otro renegado de la Federación, es con diferencia el más flojo de lo que llevamos de saga-; y que prácticamente toda la acción se desarrolle de manera lineal -con varios nudos en paralelo, es verdad- y en un único escenario, da más sensación de alargado capítulo para la pequeña pantalla que de un verdadero largometraje en sí.

No me resisto a hacer un punto y aparte sobre el tema musical de Rihanna, algo que hasta ahora no había hecho falta en la franquicia -ni se había echado de menos, vamos- y que, más allá de los gustos musicales de cada uno, encuentro de lo más desacertado para este film: ‘Sledgehammer’, que así se llama la canción, más que ‘transportarme’ al espacio me evoca los genuinos montajes pop -con pistolas y siluetas de chicas danzando- de los créditos iniciales de cualquier peli de James Bond… 

Como a los propios Kirk, Spock y compañía, empiezan a hacerse patentes ciertos síntomas de cansancio en la franquicia. Pero solo llevamos tres films; esperemos que ‘Más allá’ sea tan solo un pequeño paréntesis, un breve remanso afectado por no pocas circunstancias externas a la propia narración -a la marcha de Abrams hay que sumar la pérdida de Leonard Nimoy, antes siquiera de que comenzase el rodaje, y la más imprevista del jovencísimo Anton Yelchin a pocas semanas del estreno-, antes de que lleguen nuevas y excitantes aventuras, con renovados bríos, que nos lleven de estrella en estrella “hasta alcanzar lugares donde nadie ha llegado jamás…”.