Nada por aquí, nada por allá

Título: Now you see me 2. • Dirección: Jon Chu. • Guion: Ed Solomon y Pete Chiarelli. • Género: Thriller. Comedia. • País y año: Estados Unidos, 2016. • Reparto: Mark Ruffalo, Woody Harrelson, Jesse Eisenberg, Dave Franco, Morgan Freeman, Michael Caine, Daniel Radcliffe, Lizzy Caplan y Jay Chou. 


Cuando se estrenó ‘Ahora me ves…’ (Louis Leterrier, 2013), argumenté que la cinta era terriblemente entretenida y por momentos ciertamente espectacular, pero que aquello no era más que un fuego de artificio sin posibilidad de verosimilitud alguna. ¿Por qué? Porque -ya lo dije entonces- la magia, entendida como espectáculo creado para hacernos creer en lo imposible ante nuestros ojos, es un arte que por definición debe crearse en vivo y en directo, y el cine, al fin y al cabo, no es más que una enorme mentira.

Si nos cuesta creernos que alguien saque un conejo de una chistera -por poner un manido ejemplo clásico-, aunque lo haga a medio metro de nosotros, ¿cómo nos lo vamos a creer si lo vemos pregrabado en una pantalla donde todo es trucaje y efectos especiales?

Sin embargo, aquella película funcionó lo suficientemente bien como para que Hollywood haya apostado por una segunda entrega. Destapada ya la personalidad secreta del personaje de Mark Ruffalo, aquí los consabidos Cuatro Jinetes -Jesse Eisenberg, Woody Harrelson, Dave Franco y Lizzy Caplan, el nuevo fichaje que viene a sustituir a Isla Fisher y a mantener así el cupo femenino- caen en manos de un joven y ambicioso playboy que les insta -bajo superficial coacción- a que cometan un robo de guante blanco para él. Y, como en la precedente, pocos trucos son explicados -resultando algunos ser, en su planificación y ejecución, sencillamente imposibles-, se suceden los vertiginosos movimientos de cámara y se busca el golpe de efecto con sorpresas imprevistas y continuos giros en la narración.

Pero también, y quizá esto sea lo bueno, conociendo los antecedentes el espectador puede tomar la determinación de acomodarse en la butaca y simplemente dejarse llevar por este fantástico juego de trileros donde nada es lo que parece y todo es una trampa, un engaño, que funciona si nosotros se lo consentimos. Así, nos divertiremos con la aparición de Daniel Radcliffe -tiene cierta gracia que quien atrapa al cuarteto de magos sea el mismísimo Harry Potter-, con la vibrante escena del robo de la tarjeta-chip o con los ambivalentes discursos del personaje de Morgan Freeman.  

Ahora, que nadie pida explicaciones de cómo desaparecer en un charco del suelo o colocar un jet flotando plácidamente en el Támesis: si estamos aquí es para entretenernos y no pensar en las leyes de la física que nos atan a la realidad. Si no, nos hemos equivocado de película.

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