Regino Pradillo, pintor de tierras alcarreñas

El Museo Sobrino acoge desde junio una exposición sobre el pintor guadalajareño Regino Pradillo, que será una de las exposiciones del Maratón artístico de las Ferias de septiembre. • El técnico municipal de Patrimonio y director del Museo, Pedro J. Pradillo y Esteban, repasa la figura y obra del artista, en el 25 aniversario de su muerte. • El artículo apareció en el último número impreso de Cultura EnGuada, edición Verano.


El pasado día 3 de junio se inauguraba en el Museo Francisco Sobrino la exposición Mi tierra, mis paisajes, con la que el Ayuntamiento rinde tributo a Regino Pradillo en el año que se cumplen veinticinco años de su fallecimiento (Guadalajara, 18 de octubre de 1991). Se trata de un episodio más en el compromiso adquirido por el municipio para reivindicar y dar a conocer su obra, no en vano, desde 2005, el palacio de La Cotilla acoge de forma permanente una interesante colección de óleos y carboncillos.

Regino irrumpe como artista de caballete en 1948, después de ingresar en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando y tras un intenso período como pintor de “brocha gorda” en la empresa familiar. En las aulas de Madrid pondrá de manifiesto su habilidad para el dibujo y la composición, la facilidad en el manejo de las técnicas pictóricas, y, por supuesto, su enorme talento. La calidad de los trabajos realizados entonces es recompensada con premios y becas de formación, y reconocida en las exposiciones colectivas del Círculo Mercantil, del Salón de Otoño, de la Bienal Hispanoamericana de Arte, y de la de Pintores de África, entre otros eventos. 

En 1954, la Exposición Nacional de Bellas Artes acoge el lienzo titulado El tiempo pasa, Dios permanece, una excepcional pintura –hoy en la casa rectoral del Obispado de Sigüenza-Guadalajara– en la que podemos reconocer las claves que definen el estilo de Pradillo en su primera etapa: dominio de la técnica y lealtad al academicismo, junto a la capacidad de plasmar un imaginario elaborado tras estudiar y analizar a los grandes maestros de las vanguardias; en particular, a Pablo Picasso, a Giorgio de Chirico y Carlo Carrà, y a Amadeo Modigliani, con lo que se aproxima a la pintura de los primitivos italianos –como Giotto de Bondone, del que era admirador–, y, en consecuencia, al figurismo estilizado del Greco. 

En 1956 comienza su carrera docente en el Instituto de Guadalajara, y, tras pasar por otros centros, en 1968, se incorpora al claustro del Liceo Español en París, destino en el que permanecerá hasta 1990. Es allí, en la capital del Sena, donde Regino alcanza su madurez creativa y sus principales éxitos: expone en las salas comerciales más prestigiosas –como la Bernheim-Jeune Gallery, la Galerie Matignon Saint Honoré, y la Galerie Vendôme–, y obtiene importantes premios –Diplôme d’Honneur en Epinay-sur-Seine, y las Medallas de Plata y de Oro de la Société des Artistes Français en el Grand Palais en 1971 y 1974, respectivamente–. 

Pero, para entonces, su temática y estilo han dado un viraje por el que las composiciones de exquisitas figuras de contenido cromatismo dan paso a un álbum de pinturas informalitas que retratan la esencia de las tierras alcarreñas. Estos nuevos lienzos reproducen la expresión natural del paisaje, definiendo la orografía del terreno –los páramos y valles de las alcarrias– con trazo firme y con una precisión incuestionable, y captando la atmosfera envolvente con una atrevida paleta de colores. También se desprende del encorsetamiento academicista, apostando por presentar imágenes abstractas de gran dinamismo que son resultado de la superposición de pinceladas cargadas de pigmento, de la inclusión de arenas y de otras materias, de la manipulación de la masa resultante con espátulas y raspadores. Todo ello, como es notorio, conforma y define una obra de autor con una enorme carga trascendental que le entronca con los artistas españoles de su generación, como Juana Francés, Luis Feito, Rafael Canogar, o Fernando Zóbel, entre otros.  

Con esta muestra de Regino Pradillo en el Museo Francisco Sobrino se visualizan las aportaciones de dos alcarreños geniales a los movimientos artísticos más pujantes de la segunda mitad del siglo XX, el arte óptico y cinético, del que Sobrino fue un referente excepcional, y el informalismo abstracto, en el que Pradillo supo encajar sus tierras y paisajes de Guadalajara. 

» Horarios del Museo: de martes a sábado, de 9:30  a 13:30 horas. Los lunes, miércoles, jueves y viernes, de 16:30 a 20:30 horas. Domingos y festivos, cerrado. 

Lea la crónica de la inauguración de la exposición: 'La visión interior de Regino Pradillo'.  


Este artículo fue publicado originalmente en el periódico impreso número 12 de verano de Cultura EnGuada.