Aquel verano del '96

Título: Independence Day: Resurgence. • Dirección: Roland Emmerich. • Guion: Carter Blanchard. Género: Ciencia ficción, acción. • País y año: Estados Unidos, 2016. • Reparto: Jeff Gooldblum, Liam Hemsworth, Bill Pullman, Maika Monroe, Jessie T. Usher, Travis Tope, Judd Hirsch, Charlotte Gainsbourg, William Fichtner, Robert Loggia.


Aunque la crítica la puso, por lo general, de vuelta y media -y no sin razón; tenía un guion que era pura excusa al servicio de los efectos especiales-, valoro que ‘Independence Day’ no solo fue el gran taquillazo del ’96, sino una de las películas más honestas y directas estrenadas aquel año. ¿Qué no? Se trataba de una puesta al día de ‘La guerra de los mundos’ de Wells -y de todas las versiones, oficiales y apócrifas, que se habían realizado con tantas toneladas de ingenio como de cartón-piedra en los años cincuenta- en clave de ‘V’, la famosa serie televisiva de los ochenta, donde Roland Emmerich nos prometía una espectacular guerra de marcianos a escala planetaria: algo que nos dio a toneladas. Sin trampa ni cartón. Y tiene cierta gracia que tachen al realizador (alemán de origen, por cierto) de hacer una cinta “patriotera”: a ver, ¿no se llamaba ‘Día de la Independencia’ y se desarrollaba durante una festividad del 4 de julio? Pues eso: otra cosa, no, pero sincero, un rato.

Claro que, en verano del ’96, las pelis de acción todavía buscaban una justificación por la que regar de efectos -digitales y mecánicos, que el CGI todavía daba sus primeros pasos-. ¿Es necesario repetir la misma fórmula de aquél (lejano) éxito dos décadas después? El cine ha cambiado y nosotros, los espectadores, también: ver monumentos arrasados por cañones láser alienígenas ya no tiene el mismo efecto sorpresa, y si al libreto le reduces lo poco que le funcionaba al original -las batallas aéreas, que aquí se queda en apenas una- cuando no se lo quitas directamente -el natural punto de humor que ponía Will Smith-, el resultado es ciertamente aburrido.

A los que éramos chavales cuando se estrenó la primera nos podía picar la curiosidad de reencontrarnos con esa invasión marciana veinte años más tarde; sin embargo, contemplamos atónitos que el guion es una entelequia distópica, con pilotos espaciales, bases en la Luna y satélites de observación y defensa entre nuestra atmósfera hasta Saturno… algo que como espectadores nos distancia, ya que, como bien sabemos, no se corresponde en absoluto con la realidad cotidiana, muy lejana a esos sueños de ciencia-ficción. A partir de ahí, pura fotocopia con el “original” -cambian algunos escenarios o personajes, pero los arcos narrativos y los nudos de interés son idénticos-, lo que denota la falta de necesidad de una secuela que nadie pedía. Sí, cuchicheamos comentando lo bien o mal que han envejecido Jeff Goldblum, Bill Pullman, Vivica A. Fox o el tristemente fallecido Robert Loggia -insisto, el ‘Príncipe de Bel-Air’ se quedó fuera-; pero a los jóvenes de ahora -target principal de este tipo de entretenimientos palomiteros- no creo que les pueda interesar demasiado ese manido rollito “trío de amigos que eran inseparables y que ahora dos no se pueden ni ver y queda la chica en medio” que tanto hemos visto en otras cintas similares y que ya molesta en la narración.  

Contraataque’ podía haber sido, al menos, un efímero entretenimiento estival con el que pasar un par de horas fresquitos en una sala acondicionada. Como muchos nos temíamos, el resultado es pobre, aburrido y, lo que es peor: con una amenaza clara, explícita y sin rubor alguno de que habrá una tercera entrega. Pues conmigo, que no cuenten.

Artículos Relacionados