No va más

Título: Election: la noche de las bestias. • Dirección y guion: James DeMonaco. • Género: Thriller, terror. • País y año: Estados Unidos, 2016. • Reparto: Elizabeth Mitchell, Frank Grillo, Mykelti Williamson, Edwin Hodge, Joseph Julian Soria, Kyle Secor y Betty Gabriel.  


Tras debutar con ‘Staten Island’ (2009), un thriller que pasó con más pena que gloria, el realizador James DeMonaco se sacó de la manga una pesadilla distópica y subversiva que resultó ser todo un filón. ‘The Purge: La noche de las bestias’ (2013) proponía un futuro no muy lejano sin apenas criminalidad ya que la ley permitía que una vez al año, y durante doce horas, los ciudadanos pudiesen cometer cuantos asaltos, venganzas y asesinatos quisieran con total impunidad, y saciar así la ira que todos llevamos dentro. Aunque el desarrollo de “casa-búnker” y familia protagonista atrincherada y atemorizada estaba bastante vista, la jugada salió económicamente muy bien -sólo costó tres millones realizarla y recaudó en taquilla más de noventa-, y al año siguiente llegaba ‘Anarchy: La noche de las bestias’ (2014), que, contra pronóstico, resultó ser más intensa y aterradora que su antecesora, con mucha carga de violencia psicológica implícita -las cuestiones morales eran aquí mucho más interesantes y discutibles que en la primera cinta- y abriendo la acción más allá de las cuatro paredes de una única vivienda, trasladándose por callejones, barrios y todo un ramillete de oscuros escenarios. 

Era mucho esperar que una tercera -¿y última?- entrega fuese a mejorar lo precedente, y ‘Election: La noche de las bestias’ (2016) huele a encargo y refrito por los cuatro costados. Aunque se introduce un nuevo elemento, éste es, precisamente, el que más chirría: colocar a una senadora contestataria que aspira llegar a la Casa Blanca para derogar la terrible purga anual como macguiffin resulta demasiado forzado -que un tendero, una exconvicta, un inmigrante mexicano y un líder revolucionario se la jueguen por proteger a un político… pues resulta algo inverosímil, hoy día- en una trama que no solo parece un déjà vu de ‘Anarchy’ -por lo menos, en lo que al aspecto de survival movie se refiere-, sino que recuerda demasiado a ‘1997: Rescate en Nueva York’ (John Carpenter, 1981) donde Frank Grillo, único actor que repite en la trilogía, vendría a ser un sosías del recordado Snake Plissken.

La única razón que se me ocurre para que tengamos esta tercera entrega es -motivos económicos aparte- para cerrar definitivamente la saga. Quizá eso sea lo más positivo de una película poblada por demasiados personajes inverosímiles -desde las niñatas que intentan asaltar la tienda de ultramarinos hasta toda esa casta política de aspecto sospechosamente 'neocon' reunida en una suerte de misa negra- y realizada con una cierta desgana que ni asusta, ni sorprende, ni aterroriza al espectador que mira tan dantesco espectáculo con perpleja pasividad.   

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