Refrito medieval (Episodio I)

Título: Warcraft, el origen. • Dirección: Duncan Jones. • Guion: Charles Leavitt, Duncan Jones, basado en la historia de Chris Metzen. • Género: Fantástico, aventuras. • País y año: Estados Unidos, 2016. • Reparto: Travis Fimmel, Paula Patton, Ben Foster, Dominic Cooper, Toby Kebbell, Ben Schnetzer, Robert Kazinksy, Clancy Brown, Daniel Wu, Ruth Negga, Anna Galvin, Callum Keith.   


¿Cuántas películas se han hecho ya inspiradas en videojuegos? La verdad es que yo ya he perdido la cuenta, y sin echar mano del comodín del Google, a bote pronto los títulos que me vienen a la cabeza no son muy afortunados: ‘Super Mario Bros.’ (Annabel Janckel & Rocky Morton, 1993), la saga ‘Resident Evil’ (Varios directores, 2002-2016), ‘Silent Hill’ (Christophe Gans, 2006) o la reciente ‘Angry Birds’ (Klay Kaytis & Fergal Reilly, 2016), que ha pasado con más pena que gloria dándose un 'josconcio' de cuidado en la taquilla.  

Para quien no lo conozca, ‘World of Warcraft’ tiene la particularidad de ser un juego de rol virtual on-line con millones de usuarios en todo el mundo. Es decir, millones de fans y de potenciales espectadores; solo era cuestión de tiempo que Hollywood se sacara de la manga, gracias a la ‘magia’ del CGI, una adaptación a la gran pantalla donde no falten nobles guerreros, forzudos orcos, poderosos magos y todos los elementos básicos y habituales en estos mundos fantásticos.

Pero una cosa es experimentar en primera persona esos elementos ya del todo familiares y otra muy distinta es verlos desfilar sin poder interactuar con ellos. Y, ante un espectáculo que pretende emocionarnos y entretenernos pero al mismo tiempo nos exige -como es preceptivo en un evento cinematográfico- que asistamos pasivamente al mismo, lo mínimo que se le puede pedir al show es algo de originalidad en sus argumentos. Y ahí, en lo más elemental, es donde flojea ‘Warcraft: El origen’. No es que el guion y los personajes parezcan sacados directamente de una obra de Tolkien -a estas alturas, ¿qué épica medieval no tiene cierta inspiración en ‘El Señor de los Anillos’?-, es que, con un poco de bagaje fantástico que llevemos en el zurrón, nos encontraremos con situaciones calcadas de ‘Excalibur’ (John Boorman, 1981) y las leyendas artúricas, del mito nórdico ‘Beowulf’ hasta el mismísimo ‘Willow’ (Ron Howard, 1988), que ya era un refrito tolkiano pero con cierto ingenio y sentido del humor, dos características que se echan de menos en esta película.

Todo es pasable y por momentos eficaz en esta cinta que dirige Duncan Jones, un tipo que demostró una brillantez envidiable en sus dos primeras películas, ‘Moon’ (2009) y ‘Código fuente’ (2011), y que sin embargo, en este tercer trabajo, no se complica demasiado la vida. Quizá eso sea lo que más hastío produce en un presunto producto de entretenimiento: que se ha perdido la oportunidad de darle una vuelta al género y de inyectarle algo más de pasión, de garra y de ingenio. ‘Warcraft’ se limita a cubrir el expediente, y su final explícitamente abierto nos da a entender que no estamos ante una película, sino al inicio de otra saga más de múltiples y -por el momento- incontables episodios. ¡Qué pereza!

 

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