Totum Revolutum

Título: Capitán América. Civil war. • Dirección: Anthony y Joe Russo. • Guion: Christopher Markus, Stephen McFeely, a partir del cómic de Mark Millar. • Género: Acción, fantástico. • País y año: Estados Unidos, 2016. • Reparto: Chris Evans, Robert Downey Jr., Scarlett Johansson, Sebastian Stan, Anthony Mackie, Don Cheadle, Jeremy Renner, Elisabeth Olsen, Daniel Brühl. 


Parece que fue ayer cuando aquí mismo escribía una crónica de ‘Vengadores: La era de Ultrón’ (Joss Whedon, 2015) y anteayer cuando hacía lo mismo con ‘X-Men: Días del futuro pasado’ (Bryan Singer, 2014), y, casi sin descanso, ya tenemos aquí otra doble franquicia Marvel -la nueva de la ‘Patrulla X’ llega a las salas el 20 de mayo-. Francamente, esto empieza a ser algo agotador -y que me perdonen los fans de DC, pero ‘Batman v Superman’ (Zack Snyder, 2016) me la he dejado para el mercado doméstico-.

Y, con esa confesada sensación de cierto hastío y cansancio, decido afrontar otro capítulo, el duodécimo ya (si contamos el ‘Hulk’ apócrifo de Ang Lee, que uno no sabe muy bien dónde situarlo, y obviamos las cinco erráticas intentonas con el Hombre-Araña y las tres de los 4 Fantásticos… un follón, vamos). Pero lo hago con verdadero ánimo, espoleado por las excelentes sensaciones que nos había dejado la intensísima ‘Capitán América: El Soldado de Invierno’ (Anthony & Joe Russo, 2014) y por los no pocos comentarios y valoraciones de bloggers y críticos que han llegado a calificar este ‘Civil War’ como “la mejor película de superhéroes de la historia” (sic).

A ver, no nos pongamos espléndidos. El título (y los tráilers) anuncian un colosal y épico enfrentamiento, y a priori el punto de interés está en saber por qué estos super heroicos defensores de la humanidad se dividen en dos grupos y se enfrentan a mamporrazo limpio. Es cierto que los hermanos Russo (que repiten en la dirección) no se limitan a cubrir un guion de trámite sin más justificación que llevarnos a esa colosal pelea: el guion, al igual que ocurría con ‘El Soldado de Invierno’, tiene un contexto algo turbio, oscuros recovecos y un potente mensaje subyacente en el que se plantea a qué precio -en vidas humanas y en destrucción arquitectónica- nos cuesta la “protección” de los héroes. Es decir, por primera vez, los brutales clímax de las aventuras anteriores tienen un coste “real” o “moral” al que deben responder Iron Man y compañía: no en vano, el villano de esta entrega no es un científico loco o un megalómano con grandes superpoderes recién adquiridos, sino un tipo corriente y moliente, concienzudo y analítico (sublime y contenido Daniel Brühl, por cierto), víctima en primera persona de los daños colaterales de la penúltima acción conjunta de los Vengadores, que busca cobrarse, mira tú por dónde, su propia venganza… 

 

Pero de ahí a calificar de obra maestra la cinta, hay un paso. Se echa de menos la presencia de los muy carismáticos Thor y Hulk, cuya ausencia se justifica poco menos que un “¿y a mí qué me cuentas?” por parte de sus compañeros de fatigas. Los nuevos, cumplen con más o menos eficacia: Pantera Negra (que en dos años tendrá peli propia), Ant-Man (que ya la tuvo en 2015) y la celebrada recuperación de Spider-Man (nuevo reboot para el año que viene). Y, sobre todo, no termina de quedar claro si estamos ante un ‘Capitán América 3’ como sugiere el título -principalmente, por continuar la trama del enemigo/amigo Bucky Barnes- o un ‘Vengadores 3’ -por la acumulación de superhéroes en pantalla-, lo que puede llegar a confundir al espectador ocasional que tan solo quiere pasar un entretenido rato palomitero y al que tanto conflicto emocional/verbal entre pelea y pelea puede llegar a desconcertarle (e incluso desesperarle). Este, quizás, empiece a ser el verdadero hándicap de ‘Los Vengadores’: que su endogamia literaria y sus innumerables ramificaciones argumentales convierta a la saga en un producto solo apto para fans que se conozcan todas las tramas (colectivas e individuales) al dedillo.

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