Ni rápida, ni mortal

Título: La venganza de Jane (Jane got a gun). • Dirección: Gavin O´Connor. • Guion: Brian Duffield. • Género: Western, drama. • País y año: Estados Unidos, 2016. • Reparto: Natalie Portman, Joel Edgerton, Ewan McGregor, Rodrigo Santoro, Noah Emmerich.


A pesar del notable éxito (y las controvertidas críticas, algo habitual en el cine de Tarantino) de la reciente ‘Los odiosos ocho’, lo cierto y verdad es que hoy día el western es un género que no pasa por su mejor momento. De ahí que, entre las actuales propuestas de la cartelera, un título como ‘La venganza de Jane’ sobresalga tímidamente no solo por recuperar el puro y clásico Far West cinematográfico, sino por colocar, además, a una fémina al frente de un film de género típicamente masculino.

Gavin O’Connor, un director de escasa relevancia en la industria (en veintidós años de carrera apenas ha firmado media docena de largometrajes más un puñado de telefilms), se esfuerza por dar empaque, consistencia, tonalidad y (por qué no decirlo) algo de alma a un trabajo que emana cierto clasicismo gracias a una típica historia de forajidos (con sus traiciones y lealtades) que se beneficia de una gran fotografía de tonos arcillosos (obra del operador Mandy Walker), una acertada construcción de personajes a base de correctos flashbacks y el notable trabajo interpretativo de su trío protagonista, que (contra pronóstico) logra que nos olvidemos de sus personajes en la saga ‘Star Wars’ (tanto Natalie Portman como Ewan MacGregor y Joel Edgerton coincidieron en el set de ‘El ataque de los clones’) y se convierten aquí en tres pistoleros con pasados y destinos entrecruzados.

Aunque los mimbres son buenos, sin embargo, queda la sensación de que al conjunto le falta algo más de sustancia: tiene profusión de diálogos pero no llegan a calar, y le falta contundencia a las escenas de acción. Para que nos entendamos, es como ‘Sin perdón’ pero sin la fuerza narrativa y visual de la obra maestra de Clint Eastwood (es más: se permite ¿homenajear? ¿imitar? ¿plagiar? una de las escenas más recordadas de este film magistral). Y, también es verdad, un giro algo diferente: si se pone a una mujer como protagonista, uno se espera que esta rompa los tópicos, se arme hasta los dientes (como indica el título original, ‘Jane Got A Gun’) y le plante cara a la banda que desea acabar con ella y con su familia. No es malo que pida ayuda (¿a un exnovio? Bueno, eso ya es un poco más raro), pero sí desconcierta que, en el momento en el que el personaje de Edgerton entra de lleno en la ecuación, ella parece abandonarse a la protección de su guardaespaldas. ¿Damisela en apuros? Vaya, creíamos que esto iría de otra cosa. 

 

Al final, nos encontramos con un típico relato de enfrentamiento y venganza (como desvela el trillado título en español) al que le sobran demasiados tiempos muertos y le falta algo más de “visceralidad” (permítaseme la expresión) como para levantar él solo al hoy algo denostado western. Con menos fuste, al menos ‘Rápida y mortal’ (Sam Raimi, 1995) sabía a lo que jugaba; aquí, echamos de menos el carácter indómito de aquella Sharon Stone.

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