Palabras que atan

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Título: ‘Cuatro cartas’. • Autor: Xabier P. DoCampo. • Editorial: Palabras del Candil.  Guadalajara, 2016.  41 páginas.


Las palabras atan. No son cadenas de hierro ni camisas de fuerza, sino hilos invisibles que enganchan a unas personas con otras creando fuertes vínculos. Hay palabras como abrazos, como besos y caricias, palabras que se abren paso a pedaladas en un viaje a Ítaca entre un padre y un hijo y palabras pendientes que se acumulan apiladas con el peso que tienen los silencios y las ausencias.

Lo cuenta con una sencillez nada fácil Xabier P. DoCampo en ‘Cuatro cartas’, un libro de menos de 50 páginas recién reeditado por Palabras del Candil, pequeña editorial alcarreña que cuida de los tesoros de la narración oral y que pone negro sobre blanco las inquietudes, las reflexiones y las ocurrencias de quienes se dedican a este arte.

En estas cartas del narrador gallego, que forma parte del gremio y se deja caer a menudo por Guadalajara, hay un tono de confesión exigido por el género epistolar del que se vale, con un tuteo que apela directamente a la buena predisposición del lector para escuchar una voz sincera que habla desde las profundidades del corazón.

El libro lo forman cuatro cartas (a la amada, al hijo, a la madre y al amigo íntimo) y un epílogo más, de nuevo a modo de carta, dirigido al lector. Son todas ellas declaraciones de amor intenso, diversas maneras de decir ‘te quiero’ y de confesar que se está felizmente atrapado en una telaraña de palabras. “Estoy convencido de que son las palabras lo que más nos une”, confiesa al poco de arrancar la primera misiva. Palabras dichas el uno al otro, pero también lecturas compartidas de San Juan de la Cruz, de Homero o de Stevenson. Los recuerdos son un rastro de palabras. Y las palabras, una vez más, son la materia de la que están hechos los afectos.

El libro, en realidad, se lee en un suspiro (o en cinco), pero su aparente frugalidad encierra una mirada profunda que golpea con fuerza al lector, tratado con un respeto abrumador y apelado de una manera muy sincera. Hay una verdad muy honda en estos textos de DoCampo, que no necesita demasiadas frases para decir lo que nos quiere contar. Lo hace con un estilo muy depurado. Le bastan unas pocas palabras; pocas, pero muy precisas. Confesiones con las que crea un vínculo con el lector que funciona como un pacto de sangre. Es un nudo de palabras predestinado a permanecer después de la lectura. El escritor del país de los ‘conxuros’ nos habla a veces de poderes encantadores, de embrujo y de magia.