En busca de Mary Shelley

Título: 'Victor Frankenstein'. • Dirección: Paul McGuigan. • Guion: Max Landis, basado en la novela de Mary Shelley. Género: Terror, ciencia ficción. • Año y País: 2015, Estados Unidos. • Reparto: Daniel Radcliffe, James McAvoy, Jessica Brown, Mark Gatiss, Andrew Scott, Louise Brealey, Alistair Petrie, Daniel Mays, Freddie Fox, Adrian Palmer, Adrian Schiller, Spencer Wilding.  


¿Tiene el cine algo más que decir sobre el ya famoso mito de Frankenstein? Resulta complicado defender una respuesta positiva después de cerca de cien apariciones en la gran pantalla en poco más de un siglo, y aunque quizá la adaptación definitiva aún no haya llegado -la más fiel, aunque no la mejor, la realizó Kenneth Branagh en 1994-, resulta casi imposible acercarse a una nueva versión fílmica olvidando todas las que hayamos visto anteriormente para no hacer comparaciones que pudieran ser odiosas. 

Paul McGuigan, un realizador de errática carrera que no termina de encontrar su medio definitivo -lo mismo dirige ‘Obsesión’ (2004) o ‘El caso Slevin’ (2007) que episodios televisivos de ‘Sherlock’, ‘Scandal’ o ‘Criadas y malvadas’-, intenta dar un nuevo giro de tuerca colocando como verdadero protagonista del relato a Igor, un tipo menudo, sin maldad y de mirada inocente -encarnado aquí por un esforzado Daniel Radcliffe tocado con una horrible peluca- que, tras escapar del circo donde estaba recluido -en un prólogo que recuerda sospechosamente a la ‘Balada triste de trompeta’ de Álex de la Iglesia- será testigo del talento mal enfocado de un Victor Frankenstein (James McAvoy) con demenciales delirios de grandeza y una abominable obsesión. Nada nuevo si se tiene en cuenta que Stephen Frears ya empleó una perspectiva similar cuando abordó la historia del doctor Jeckyll a través de los ojos de su ama de llaves -‘Mary Reilly’ (1996)-. 

Aquí, McGuigan se aleja del original literario -de entrada, el tal Igor fue una invención del cine que nunca apareció en la obra de Shelley- para montar esta especie de Frankenstein 1.0 en el que se muestran dos experimentos “anteriores” con funestos resultados en una especie de thriller policiaco decimonónico visualmente más cercano a los ‘Sherlock Holmes’ postmodernos de Guy Ritchie que al relato clásico victoriano. Ni que decir tiene que cualquier moraleja que se desprendiera de la novela queda reducida a un mínimo residual -hombres jugando a ser dioses-, dejando al espectador con la sensación de estar ante un relato deshilvanado, torpe y por momentos inverosímil. No será la peor adaptación de ‘Frankenstein’, pero desde luego dista mucho de ser una de las mejores, o siquiera, meramente interesante. Flojita.

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