Pesadilla en dos tiempos

Título: La Habitación. • Dirección: Lenny Abrahamson. • Guion: Enma Donoghue, basado en su novela homónima. • Género: Drama. • País y año: Irlanda, 2015. • Reparto: Brie Larson, Jacob Tremblay, Joan Allen, William H. Macy, Megan Park, Amanda Brugel, Sean Bridgers. 


Quienes leen habitualmente las crónicas de este humilde crítico saben que no tengo por costumbre desvelar las tramas de las películas que comento o, como se dice ahora, ‘spoilearlas’. Sin embargo, hay ocasiones en las que es completamente imposible hablar de una obra cinematográfica sin revelar datos que es mejor que el espectador no conozca previamente; ‘La habitación’ es uno de esos casos, así que sugiero que el lector que afronte este artículo lo haga o porque ya conoce la película -y no le voy a destripar nada- o porque, en el caso extremo, no la ha visto pero tampoco tiene intención de hacerlo. Sea como fuere, a partir de aquí, queda todo a criterio del usuario.  

El pequeño Jack vive en su mundo minúsculo, reducido a cuatro paredes, junto a su joven madre. Aunque la película arranca con juegos, risas y complicidad entre ambos personajes, ya desde los primeros minutos sabemos que algo no cuadra en esa fantasía que, efectivamente, la mujer ha construido alrededor de su hijo para evitarle la dolorosa realidad de que son cautivos del tipo que la secuestró y la violó siete años atrás. Pero el niño, increíblemente espabilado a sus cinco años recién cumplidos, se hace preguntas y se rebela cuando las respuestas tambalean su minúsculo universo. Ella entonces idea un plan para intentar sacarle de allí.

Durante la primera mitad de la película asistimos con horror y estupefacción a un tenebroso cuento contemporáneo con ogro feroz incluido. El relato se mueve por la senda del thriller claustrofóbico y nos mantiene en constante alerta ante una resolución incierta e inquietante. Pero es quizá el segundo tramo lo más interesante y, a la vez, lo más incomprendido del film: una vez liberados de su cautiverio, la madre deberá reincorporarse a un mundo que ya no contaba con ella, mientras que el chaval, nacido y criado dentro de ‘La habitación’, se mueve como pez fuera del agua: ese no es su sitio.

Digo que esta lectura puede ser la más incomprendida porque es entonces cuando nos damos cuenta de que la propuesta del director Lenny Abrahamson se acerca mucho más al drama psicológico -con los problemas de adaptación, rechazo y desconcierto que sufre la protagonista- que a lo que en un principio parecía, una peli de suspense. Algo que puede desconcertar o, por el contrario, atrapar al respetable, al darnos cuenta de que ella, traumatizada, sigue atrapada en una celda mental. 

Quizá se le pueda achacar varios ‘falsos finales’, pero no hay duda de que ‘La habitación’ es una propuesta audaz capaz de combinar elementos muy dispares y que no solo confirma a Brie Larson -a quienes muchos descubrimos su talento en ‘Las vidas de Grace’ (Destin Daniel Cretton, 2012)- como una excelente actriz, premios aparte, sino que nos regala la que posiblemente sea la mejor actuación de un intérprete infantil desde hace décadas, Jacob Tremblay, la verdadera gran revelación de la temporada.

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