Periodismo de raza

Título: Spotlight. • Dirección: Thomas McCarthy. • Guion: Thomas McCarthy y Josh Singer 3. • Género: Drama. • País y año: Estados Unidos, 2015. • Reparto: Mark Ruffalo, Michael Keaton, Rachel McAdams, Liev Schreiber, John Slattery, Stanley Tucci, Brian d`Arcy James.


Tal vez recuerden uno de los casos más infames, repulsivos y escandalosos sobre abusos sexuales a menores en Estados Unidos, aquel que destapó el Boston Globe en 2002 y que ponía luz clara e inequívoca sobre casi un centenar de sacerdotes -entre ellos, el propio obispo- pertenecientes a la archidiócesis de la capital de Massachussets y que se venían produciendo desde cerca de cuarenta años atrás; un suceso que dejó muy tocado al clero y que sacudió -al menos, fugazmente y en aquel momento- al mismísimo Vaticano.

Tom McCarthy, que comenzó su carrera en la industria como actor en series de televisión de los noventa, rescata los mejores argumentos y la esencia más noble de ese periodismo de raza que, lamentablemente, escasea en la prensa actual, para escribir y filmar su quinto largometraje como director. Con estilo sobrio y planificación clásica, nos sumerge en las tripas del Globe y de ese curioso equipo reducido de periodistas investigadores denominado ‘Spotlight’ y que fue el que, a pesar de los obstáculos burocráticos y legales y de las dificultades derivadas del 11S -mediada la investigación cayeron las Torres Gemelas, y nadie quería dar pábulo a noticias que pudiesen desestabilizar el sentimiento de unidad patriótica que recorría todo el país-, terminó sacando a la luz, tras varios meses de pesquisas, todo un bombazo internacional que fue reconocido con un Pulitzer. Sin duda el referente más claro de este film es la recordada ‘Todos los hombres del presidente’ (Alan J. Pakula, 1976): McCarthy apenas mueve la cámara lo justo y necesario y deja que sean sus actores, metidos (casi literalmente) en la piel de sus personajes, los que, apoyados en el guion, nos cuenten la historia a través de cada pista, de cada indicio, de cada declaración y de cada diálogo.

Pero, como en el clásico de Pakula, quizá el talón de Aquiles de este -aprovecho para decirlo- sobresaliente film sea la ‘densidad’ del guion. Es decir: la profusa cantidad de datos, nombres, personajes y situaciones que se comentan puede llegar a abrumar incluso al espectador más atento en un primer visionado. Y comparte también con aquella algo más orgánico, subjetivo y que puede agarrarse al subconsciente del respetable, y es esa atmósfera plomiza, sombría, incluso hasta melancólica que desprende el relato de principio a fin: en los setenta, era síntoma de la deriva de un país que acababa de vivir una insólita dimisión presidencial; en ‘Spotlight’, es la sensación de incertidumbre -luego confirmada tras los sucesos del WTC- en los comienzos de un siglo que debía ser el de la prosperidad y comenzaba arrastrando males anteriores y creando unos nuevos.

Nos encontramos ante una película magnífica en lo cinematográfico e imprescindible para quienes ejercen -o algún día lo harán- una profesión tan noble como vilipendiada en la actualidad. Quizá así, más pronto que tarde, volvamos a recuperar ese periodismo crítico, objetivo y comprometido, o de lo contrario, obras como ‘Spotlight’ comenzaremos a catalogarlas en el género histórico, o, peor aún, como ciencia-ficción.

 

 

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