Matrícula de honor

Título: 'La Novia'. • Dirección: Paula Ortiz. • Guion: Paula Ortiz y Javier García Arredondo (Obra: 'Bodas de sangre', de Federico García Lorca) . Género: Drama. • Año y País: 2015, España. • Reparto: Inma Cuesta, Asier Etxeandía, Alex García, Luisa Gavasa, Leticia Dolera, Carlos Álvarez-Novoa, Ana Fernández.


Para la gran mayoría, es una desconocida; para todos, es la gran revelación del cine español en 2015. Paula Ortiz, zaragozana, treinta y siete años, con tres cortos y dos largos en su currículum, deja perplejos a propios y extraños con una película osada, audaz, valiente, complicada, hermosa y dolorosa a la vez, una bendita rara avis que puede provocar tanta pasión como rechazo.

Confieso que, por suerte, me encuentro más cerca del primer grupo que del segundo. Me acerqué a ‘La novia’ sin prejuicios y, honestamente, sin saber a qué atenerme: tantas alabanzas como apesadumbradas críticas me habían llegado. Además, tampoco tenía ninguna referencia propia, pues no había visto ninguno de los trabajos de esta joven directora maña. Pero debo admitir que, inconscientemente, cierto grado de confianza extra le otorgaba a esta propuesta, no por la docena de nominaciones a los Goya y los galardones previos que ya ha cosechado el film, sino porque, en los tiempos actuales -y más en el cine español, donde resulta tremendamente complejo sacar adelante un proyecto audiovisual tan alejado de los apellidos de moda-, había que tenerlos muy bien puestos -con perdón de la expresión- para llegar a Lorca, de quien la mayoría de nosotros no leemos nada desde la EGB- y adaptar a la gran pantalla sus ‘Bodas de sangre’ con tanto mimo y cuidado con el material original, y a la vez convertirlo en una poesía cinematográfica insólita de inusitada magnitud donde no faltan, en su punto justo, la música, la sensualidad y los espectros -figurados y reales- alrededor de la propia muerte.

Hay quien me ha confesado que su ritmo pausado lastra en buena medida un trabajo visual sobresaliente. Yo no lo veo así -al menos, para quien esto escribe, sus escasos noventa minutos de metraje se le pasaron volando-, pero sí que es verdad que, en nuestra cultura audiovisual de hoy día, tan atropellada en general, esta cocción a fuego lento en el que se masca la tragedia desde el primer minuto entre el triángulo protagonista -sobresaliente trabajo de casting, por cierto-, puede llegar a ser algo exasperante para el espectador más impaciente.

No soy un pedagogo ni un experto en la materia, y solo puedo exponer mi opinión personal como aficionado al cine, pero creo que Paula Ortiz y su equipo no solo nos han regalado una de las películas más sobresalientes que ha dado nuestra cinematografía en lo que va de siglo, sino un material increíble para que maestros y alumnos estudien con verdadero gozo y placer, a través de los textos y de las imágenes, a uno de los autores más importantes de la Historia de la Literatura Española. Me quito el sombrero. Chapeau.

Artículos Relacionados