Feminismo de teletienda

Título: Joy. • Dirección: David O. Russell. • Guion: David O. Russel y Annie Mumolo. • Género: Comedia. • País y año: Estados Unidos, 2015. • Reparto: Jenniffer Lawrence, Robert de Niro, Bradley Cooper, Isabella Rossellini, Diane Ladd, Édgar Ramírez, Virginia Madsen, Elisabeth Röhm.


A pesar de darse un josconcio de cuidado en los Oscar 2015 con ‘La gran estafa americana’ (2013) -diez nominaciones importantes, cero estatuillas de recompensa- y de que su siguiente película no la vio ni le gustó a casi nadie -una comedia romántica titulada ‘Accidental Love’ (2015) que no se estrenó en España y que el director firmó con el alias Stephen Greene, váyase a saber por qué-, parece que David O. Russell no ha perdido ni los favores ni los halagos de una crítica que le tiene en palmitos como niño mimado de Hollywood.

'Joy’ (2015) es su noveno largometraje, y, de nuevo, vuelve a dejar la sensación de que es un realizador indiscutiblemente solvente y ciertamente eficaz, pero poco más. En esta ocasión nos trae la historia real, ambientada a mediados de la década de los noventa del pasado siglo, de una joven ama de casa obligada a madurar -casi diría a envejecer- precozmente debido a demasiadas cargas familiares -sus padres divorciados, su exmarido, su hija… todos parecen depender de ella, salvo una hermanastra con la que se lleva de uñas- y que, a sus veintitantos años, ha abandonado todos sus sueños de juventud. Sin embargo, un día tiene una especie de revelación e inventa una variante de la mopa de toda la vida, ésta con barra extensible y cabezal intercambiable. No, no es un chiste: aquello no tiene ni más ni menos glamur, y a Russell este hecho aparentemente menor o anecdótico le es suficiente para desarrollar todo un alegato a favor de las justicias sociales -no son pocos los que intentan pisotear, estafar y engañar a la rubia-, las segundas oportunidades y la lucha por alcanzar metas contra viento y marea.

¿Es loable el cometido? ¡Por supuesto! Pero, ¿el fin justifica los medios? Quiero decir que, durante toda la proyección, uno no puede dejar de pensar en otras muchas e innumerables mujeres que, por sus logros, quizá merecerían más un biopic de estas características: desde Marie Curie, que descubrió la radiactividad; Mary Anderson, que inventó el limpiaparabrisas, Josephine Cochrane, el lavavajillas; Marion Donovan, los pañales desechables; o Mary Phelps Jacobs, el sujetador. Mujeres cuyos nombres seguramente -salvo en el caso del primero- sean completamente desconocidos y cuyos ingenios, a mi modesto entender, sí que supusieron verdaderos avances y progresos para la vida moderna…

Joy’ tiene buenos actores, eso nadie lo discute: a estas alturas, resulta casi obvio decir que Jennifer Lawrence es, probablemente, la mejor y más versátil actriz de su generación; da gusto ver así de contenido a un Robert De Niro que últimamente nos tenía demasiado acostumbrados a comedietas tontorronas; es loable el fichaje de las veteranas Diane Ladd, Isabella Rossellini y Virginia Madsen; y Bradley Cooper… bueno, simplemente pasaba por ahí. Pero es que poco más ofrece la cinta, que es, clara y llanamente, un producto bastante telefilmero con vocación de feminismo épico de superación. Quedémonos, eso sí, con ese curioso recorrido por las tripas de las teletiendas -que vivieron aquel inconfundible boom en aquella época- donde el espectador podrá descubrir, a grandes rasgos, cómo funcionan esos infocomerciales que, aún hoy, invaden nuestros televisores en las madrugadas de las TDTs.

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