Lección de economía social

Economía eres tú’, breve ensayo de José Luis Sampedro editado por Los Econoplastas, explica con sencillez la economía y plantea la exigencia de ponerla al servicio de todos, en un tramo final que es un canto a la solidaridad.


Cuando el 15M despertó, José Luis Sampedro ya estaba allí.

Este parafraseo fácil del famoso microcuento de Monterroso es necesario para empezar a hablar de ‘Economía eres tú’, del economista y escritor José Luis Sampedro (Ediciones Lentas), que se presenta esta tarde en la Biblioteca de Dávalos.

Lejos de comparar a Sampedro con un dinosario, salvo que sea por tamaño y longevidad, lo que queremos decir es que cuando el 15M despertó en las plazas, cuando todos empezamos a hablar de una economía al servicio del bien común, de la necesidad de someter al tesorero –al que todavía no robase– al dictado de la asamblea, cuando nos hicimos antiglobalización para exigir una justicia social que fuese más allá del 0,7%, cuando todo sucedió, el escritor y economista José Luis Sampedro ya estaba allí, esperándonos con su lección de economía social debajo del brazo.

Los Econoplastas han publicado el breve ensayo ‘Economía eres tú’, que en su día apareció como un capítulo para un libro de la Fundación Universidad-Empresa de 1982 que, bajo el título ‘Los estudios de un joven de hoy’, presentaba una serie de artículos de expertos para el entonces príncipe Felipe. Entre ellos estaba uno dedicado a explicar qué es la economía, escrito por el novelista autor de ‘El río que nos lleva’ o ‘La sonrisa etrusca’, economista antes o a un mismo tiempo que literato.

En el caso de Sampedro –que es el capítulo de aquel libro que rescata la cooperativa alcarreña de Los Economplastas–, el texto tiene una vigencia rabiosa, fundamentalmente por dos razones: en primer lugar, por la necesidad que la crisis económica ha puesto sobre la mesa de entender mejor los oscuros y opacos mecanismos que rigen la economía; y, en segundo lugar, por la ‘modernidad’ del discurso del pensador fallecido hace dos años, cuando plantea un nuevo desarrollo de la disciplina orientado a disponer de las técnicas e instrumentos propios de la economía no hacia el enriquecimiento de unos pocos sino hacia el bienestar de la mayoría.

Con la radicalidad habitual de Sampedro, que siempre miraba hondo, acudiendo a la raíz, aunque sin discursos doctrinarios ni lenguajes incendiarios, el librito plantea de inicio al lector –al joven lector, que en economía somos casi todos– un cambio de dirección. No hablemos de economía, nos dice en la primera página, sino de ‘econotuya’ o, más bien, de ‘econonuestra’. “Economía eres tú”, dice jugando con los versos de Bécquer. “Economía somos  nosotros”, somos todos.

Que un ensayo de economía comience citando a un poeta romántico tal vez no resulte ya tan sorprendente después de las pedagogías que han popularizado en los últimos tiempos otros divulgadores como el famoso Leopoldo Abadía. Lo que llama la atención, una y otra vez, es la vanguardia de lo que Sampedro expone, y cómo lo expone –perjuicios al medio ambiente, injusticia Norte-Sur–, no en nuestros días, sino precisamente a principios de los ochenta, hace ya más de tres décadas: el mismo año del golpe de Tejero y del Mundial de Naranjito, mucho antes, por tanto, del 15M, y del batacazo de Lehman Brothers, pero también de las protestas contra Davos y del Foro Social de Porto Alegre. Bastante antes –situémonos– de la caída del Muro de Berlín.

Ni capitalismo ni comunismo

Y es este el principal logro del ensayo y de Econoplastas al repescarlo. Porque después de una auténtica lección de economía sobre sus fundamentos en el intercambio y en la satisfacción de necesidades, acerca de quiénes son los actores de este juego, qué es el dinero o qué función tiene el trabajo cada vez más especializado o de explicar en qué consiste el mercado, Sampedro culmina con una disertación magistral de economía social. Desarticula con argumentos contundentes la lógica del capitalismo, rechaza de un plumazo –y poco más– la dirección planificada de la economía desde el bloque comunista y se cuela por el carril de los no alineados para levantar la bandera de la igualdad, la libertad y la fraternidad verdaderas.

Sampedro es una voz dicha desde 1982 que nos llega con un eco nítido a las criaturas del nuevo milenio: “al mercado de la vida real se le pueden señalar defectos técnicos, injusticia social y desviación del progreso hacia un hipertrofiado consumismo de bienes materiales”. Más: “Las fuertes recomendaciones teóricas para que el gobierno no intervenga en el mercado (…) sólo conducen a dejar las manos libres a los más poderosos; especialmente las grandes empresas, los monopolios y, en el escenario mundial, los más fuertes”. Otra, esta sobre el comunismo: “Es difícil creer en las ventajas de un sistema cuando las fronteras que lo limitan son prácticamente muros carcelarios para sus habitantes”. Una última: “El mercado es un mecanismo sin más brújula orientadora que el beneficio”.

Al demoledor diagnostico le opone Sampedro un tramo final de ‘Economía eres tú’ convertido en un canto a la solidaridad. Pero conviene mejor no citarlo aquí, sino leerlo.

Cuando acaba esta lección que se lee en el mismo tiempo en que uno asistiese a una lección magistral en un aula, el lector tiene casi el instinto reflejo de volver sobre la primera página: para volver a disfrutar de la lectura de nuevo, por supuesto, pero también para tomar los datos que allí se han dejado sobre la Asociación de Amigos de José Luis Sampedro y enviar inmediatamente un mail para darse de alta como fiel discípulo de esa cofradía de la sagrada fraternidad.

 

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