Otro buen plato de animación

Título original: The pirates! Band of misfits • Dirección:Peter Lord •  País y año: Reino Unido y USA; 2012 • Género: Animación,  aventuras • Guión: Gideon Defoe • Doblaje original: Hugh Grant (capitán pirata), David Tennant (Charles Darwin), Imelda Staunton (reina Victoria), Salma Hayek (Sablazo Liz), Anton Yelchin (pirata albino). 


Lo mejor que se puede decir de esta película es que sales del cine satisfecho porque has visto lo que creías que ibas a ver, porque las virtudes que anunciaba el trailer se confirman durante una hora y media: golpes de humor constantes –muchos de ellos dirigidos al público adulto, que posiblemente valorará más esta película que los propios niños-, buenos momentos de entretenimiento y acción, muñecos muy graciosos y una perfección técnica bestial. Esta última es la mejor virtud y, curiosamente, el mayor defecto de la entretenida cinta que narra el enfrentamiento de un mediocre grupo de piratas con la mismísima Reina de Inglaterra en busca del premio anual de “Pirate of The Year”.

Y es que la película está tan elaborada, tan currada, tan trabajada… En definitiva, es tan ambiciosa desde el punto de vista técnico que en su afán por lograr la perfección abusa de los detalles, tantos y tan variados que el ojo humano no logra percibir en su totalidad. El film es como una obra barroca, una pieza de orfebrería de millones de perlas, pero a veces en la sencillez está el gusto y el lujo por los detalles le pasa un poco de factura pues muchos de ellos llegan a pasar desapercibidos. Quizás con la mitad habría bastado y llegarían a ser más efectivos.

Por lo demás, ¡Piratas! está en la línea de las muchas y brillantes películas de animación que han entretenido a niños y mayores en la última década, aunque no sea la mejor de ellas. Quizás no resulta tan mordaz y fresca como Shrek, ni tan divertida y original como Monsters S.A., ni tan emotiva y entretenida como Buscando a Nemo ni tenga un mensaje tan profundo o una crítica social tan interesante como Wall-E, mientras que sus maravillosos efectos no sorprenden más que los de otras tantas películas de dibujos modernas. Pero sí que conjuga muchas de esas virtudes y brinda a los espectadores una hora y media de buen cine, divertido –más de sonrisas que de carcajadas, eso sí- para gente de todas las edades. Además todo el plato se ha condimentado con una extraordinaria banda sonora y cuenta con el aliciente añadido de poder oír a Andrés Iniesta, que por suerte abandona su extrema sosería habitual, en la voz del Pirata Albino. En definitiva, una buena cinta válida tanto para dejarse una pasta en ir al cine un día de estos como para pasar el rato en casa en una aburrida tarde de domingo de otoño o invierno.