Marín y el Moderno

"Los poderes públicos promoverán y tutelarán
el acceso a la cultura, a la que todos tienen derecho”. 
Constitución Española. Artículo 44.1.

El consejero de Cultura, el popular Marcial Marín, vino el miércoles a Guadalajara a hablar del inicio del curso escolar. Como era de esperar, el consejero tuvo que responder también a multitud de cuestiones que los periodistas le plantearon acerca de uno los asuntos más espinosos de los últimos meses en Guadalajara, como es el cierre del Teatro Moderno.
Marín trató defender las razones por las que se produce este cierre –“temporal”, insistió-. Aseguró que la gestión socialista de esta instalación fue un despilfarro, y que por tanto ahora es necesaria su privatización.
Lo cierto es que el consejero trató de retorcer los datos de un modo un tanto interesado. Porque para hablar de los “cuantiosos” gastos del Moderno, se remontó a una década atrás, cuando se acometió la inversión en el recinto, tratando de computar la inversión realizada en el pequeño teatro de la capital poco menos que como un gasto perdido, como un despilfarro. Todos sabemos lo que era y lo que es ese recinto, así que huelgan comentarios. 
Luego ofreció datos de la época de la Red de Teatros, de cachés millonarios pagados a compañías en tiempos pasados, de espectáculos carísimos que no contaron con respuesta de público, de gastos elevados y taquillas raquíticas... Pero olvidó decir, interesadamente, que hace más de un año que por el Moderno no pasan grupos “a caché”. Que las actuaciones que allí se realizan hace meses que son “a taquilla”, porque así lo decidió él mismo cuando llegó a la Consejería; y probablemente con razón, dado que las cosas están como están. Por eso, lo cierto es que el costo público de este recinto no es a día de hoy, en absoluto, un dispendio. Apenas había que pagar la luz, la limpieza, y el sueldo de una única trabajadora, ahora despedida.

En cualquier caso, puede ser que el PSOE gestionara pésimamente este teatro. Aceptemos eso como verdad plausible, porque de hecho no sería extraño. Todos conocemos ejemplos sobrados de desmanes presupuestarios en la época anterior, así que no nos puede coger a contrapié. Pero aceptando eso, insisto, lo que no hay manera de entender es por qué el consejero se empeña en decirnos que una empresa privada gestionará muy bien lo que él, que es ahora el responsable, asume que va a gestionar muy mal.
Si el mundo de la cultura de Guadalajara sí se fía de la Consejería de Cultura para gestionar esta instalación, ¿por qué el máximo responsable de la cultura regional no se fía de sus propios medios, de sus propios criterios programadores, y de sus propios trabajadores?


 Óscar Cuevas, periodista. Director de Informativos de Canal 19 2.0.

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