Intensamente

Título: 'Inside Out' • Título en castellano: 'Del revés'. Director y guionista: Pete Docter. Género: animación - comedia. Año y país: 2015, USA.


Después de un lustro de cierta zozobra creativa con los estrenos consecutivos de ‘Cars 2’ (2010), ‘Brave (Indomable)’ (2012) y ‘Monstruos University’ (2013), y ante el anuncio denuevas secuelas de grandes éxitos –‘Los increíbles 2’ y ‘Buscando a Dory’ llegarán en 2016, ‘Toy Story 4’ en 2017- , parecía que la incomparable y genuina creatividad de los estudios Pixar se habían encasquillado tras aquella indiscutible obra maestra que fue ‘Wall·E’ (2008). Por suerte, entre tanta franquicia, aún hay hueco para esas maravillas de la casa del flexo saltarín que tanto admiramos a diferentes niveles, o así parece confirmarlo su nueva y (hasta ahora) última nueva genialidad: ‘Inside Out’, cuyo juego de palabras en el título ha sido horriblemente traducido aquí como ‘Del revés’.

¿Cómo funcionan nuestras emociones? ¿Cómo almacenamos los recuerdos? ¿Cómo son los cimientos que forjan nuestra personalidad? Son conceptos abstractos e intangibles, complejos incluso para un adulto, pero que el gran talento de un genio de la casa como Pete Docter –guionista y director de ‘Monstruos, S.A.’ (2001) y ‘Up’ (2009)– junto con su equipo han sabido plasmar en la pantalla en una obra maestra ya no sólo del género de la animación, sino en la que puede ser una de las películas más reveladoras, originales y asombrosas del presente año.

A través de las diferentes personalidades de cada una de las emociones elementales que controlan nuestra mente (Alegría, Tristeza, Ira, Miedo y Asco), ‘Inside Out’ nos ofrece, a modo de fábula fantástica, un maravilloso retablo lleno de ternura, imaginación, diversión y melancolía, todo en su justa cantidad, que nos muestra, de manera figurada pero tremendamente ilustrativa, cómo funciona (¿por qué no?) nuestra cabeza por dentro. Resulta acertadísimo que para esta película hayan escogido como protagonista a una preadolescente, cuyo mundo (interior y exterior) parece desmoronarse sin remisión al verse obligada a cambiar de casa, de barrio, de colegio... así, no sólo resulta del todo verosímil que todo se le venga abajo (con once años y sin que tu opinión sea relevante para los adultos, esos cambios pueden suponer un verdadero trauma), sino que hace que el planteamiento y la historia sean mucho más accesibles, divertidas y con un mayor grado de empatía por parte de los espectadores más jóvenes, que no sólo pueden sentirse identificados con los sentimientos de la pequeña Riley, sino que además comprenderán por qué.

Pocos peros se le pueden poner a una película tan ingeniosa, original, creativa y brillante como ‘Inside Out’, que además nos regala la que probablemente sea la mejor secuencia del año –esa discusión familiar en la cena, en la que entramos también en las mentes de los padres–; una propuesta magnífica para disfrutar en familia y que, en un mundo perfecto, ganaría muchos más premios y reconocimientos que como simple cinta de animación.

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