El turismo hay que creérselo

El presidente de la Asociación Provincial de Guías Turísticos, reflexiona en este artículo sobre la capacidad turística de una ciudad como Guadalajara. Critica la falta de promoción de la ciudad y la desorganización en la prestación de servicios además del deteriorado patrimonio.


El turismo es una fuente de riqueza fundamental en la economía de nuestro país. No hay más que decir que somos la tercera potencia mundial, después de Francia y Estados Unidos, que ocupan el primer y el segundo lugar, respectivamente.

En este contexto, Guadalajara, nuestra ciudad, se encuentra a una distancia de 55 kilómetros de un gran mercado, Madrid, la quinta área metropolitana de Europa, sin contar con el gran número de turistas que llegan a este destino. Tenemos que ser conscientes de qué podemos ofrecer y en qué podemos ser diferentes con respecto a la competencia. No podemos competir con Toledo, Alcalá de Henares, El Escorial o Aranjuez. ¿O quizás si?

Guadalajara es la ciudad de los Mendoza, una familia que introduce el renacimiento en España. En esta provincia, se levantaron los primeros ejemplos de este arte fuera de Italia gracias al empuje de este noble linaje y en la capital tenemos el segundo palacio renacentista fuera de Italia, el de Antonio de Mendoza.

Guadalajara debe recuperar la capitalidad de la Alcarria, la miel. Harto estoy de escuchar a los turistas que se hospedan en la provincia, o que simplemente toman un café en su tiempo libre, que no entienden cómo en los restaurantes, bares, cafeterías u hoteles no ponen miel en lugar de azúcar.

O en cuestión de fiestas, en la capital destacamos por una que fue pionera y que ni tan si quiera está declarada de Interés Turístico Regional, cuando debería ser hasta internacional. Hablo del Maratón de los Cuentos.

Ya solo con estos pilares podríamos hacer un eje que nos haga ser atractivos, sin olvidarnos de otros monumentos como el palacio del Infantado –ojalá futuro patrimonio de la Humanidad–, el complejo de Adoratrices –cuyo centenario de su finalización es el próximo año 2016– y otras fiestas como el Corpus, el Tenorio Mendocino, la Semana Santa o las Ferias y Fiestas.

Bueno, pues parece que la Concejalía de Turismo, Cultura y Patrimonio no es capaz de ver esto. Solo es capaz de presumir de un “Eje Cultural” y un desolado casco histórico.

Contemos la situación real. Suelo llevar muchos grupos de visita por nuestra ciudad y observo que a menudo les cuesta venir porque dicen que sólo está el Infantado y para de contar. Solo después de insistirles en que no es así, que se van a llevar una grata sorpresa, consigo traerles.

No estoy diciendo agencias de viaje de Murcia, Valencia, Bilbao o Barcelona. Hablo de agencias de viaje y asociaciones culturales de Madrid. Luego algo debe fallar cuando en Madrid, ni saben que existimos.

La frase a la que mis oídos se están acostumbrando cada vez más es la famosa: “¿Y esto cómo es que no lo promocionáis más?”. A lo que yo sólo puedo responder que ese tipo de promoción que puede llegar a un gran mercado depende de las instituciones que estén interesadas. Yo ya intento hacer todo lo posible dentro de los medios que puede tener un autónomo que se dedique al mundo del turismo.

Pero es que a esta falta de promoción, lo que no ayuda al turista –y ya no digo al que llega en un grupo, sino el que pueda venir por su cuenta a nuestra ciudad– es que se encuentre el monumento más importante, el palacio del Infantado, cerrado a cal y canto un jueves o viernes santo por la tarde, que se encuentre que el horario de la oficina de turismo comienza en un fin de semana a las 11 de la mañana y está cerrada en días festivos por la tarde, que se encuentren en un estado de conservación pésima monumentos de la talla del Alcázar o la propia capilla de Luis de Lucena…

O que incluso, como me ocurrió el pasado domingo, no haya servicio de visitas guiadas por la ciudad porque la empresa que lo gestiona no ha encontrado guías para prestar el servicio y que un servidor tenga que estar “adoptando” a turistas “huérfanos” en el grupo privado que llevaba, para que por lo menos no se llevasen tan mala impresión de la ciudad. Quizás esto ocurra porque a la empresa que lo gestiona le importa más la “pela” que la imagen que pueda dar al turista la propia ciudad, ya que me consta que no se pusieron en contacto con cinco guías oficiales que podríamos haberles dado una solución.

Es decir, esto es lo que se encuentra el turista cuando llega a Guadalajara. Primero, sin promoción alguna, y después, desorganización en la prestación de servicios –ya sea por no dar el servicio de visitas guiadas o por los horarios paupérrimos tanto de monumentos y oficina de turismo– además del deficiente estado de conservación de edificios históricos y solares en el corazón de la ciudad.

El turismo hay que creérselo. No sólo es una foto en FITUR presentando un folleto al año. Es un trabajo continuo de coordinación, que con el tiempo nos haga distinguir frente a la competencia, potenciar la economía de la ciudad y generar riqueza.


Manuel Granado Herreros es presidente de la Asociación Provincial de Guías Turísticos y miembro de la lista municipal del PSOE a las elecciones municipales del próximo mes de mayo.