Seis maneras de perder el control

Título: ‘Relatos Salvajes’. • Dirección y guion: Damián Szifrón. Género: Drama. Año y país: 2014, Argentina. Reparto: Ricardo Darín, Darío Grandinetti,Leonardo Sbaraglia, Érica Rivas, Óscar Martínez, Rita Cortese, Julieta Zylberberg, María Onetto, Osmar Núñez, Nancy Dupáa…


El piloto de un avión cuyo pasaje al completo comparte un pasado común, una novia que descubre una infidelidad en plena ceremonia de boda, un manipulador de explosivos al que le ponen una multa por aparcar en una acera donde la prohibición pasa inadvertida o un par de conductores que pasan a mayores su típica discusión al volante constituyen, con otros, la galería de personajes de ‘Relatos salvajes’. A todos ellos se les cruzan los cables, se les va la pinza, pierden el control. Todos dan el paso que los demás reprimimos. De perdidos al río. Y en su actitud, que tiene mucho de heroicidad, hay sitio para justicieros que sirven venganzas frías y en caliente.

Relatos salvajes’, que opta al Goya a la Mejor Película (también iberoamericana) y al Óscar al mejor título de habla no inglesa, es un compendio de seis historias con un denominador común: el director Damián Szifrón maltrata, con crueldad extrema, a sus personajes para retratar un aspecto sobradamente estudiado en sociología: la modernidad nos asfixia con su sobredosis de racionalidad. Esa racionalidad que parece que pone todo en su sitio tiene también un catálogo de consecuencias imprevistas, entre ellas la irracionalidad de algunas actuaciones. Salidas de tono.

El recurso a la violencia, la desatención a las consecuencias, la opción de dar rienda suelta al instinto (he aquí lo salvaje) se convierten así en los patrones de conducta de unos personajes que pierden el control. Y el espectador lo ve y aplaude, porque también él está harto de ahogar los instintos en nombre de unas reglas que se convierten en jaulas de cristal.

Con una corteza de realismo apabullante, el director argentino nos presenta situaciones cotidianas que gradualmente van derivando en fantasías sin perder credibilidad. Contribuyen las magníficas interpretaciones de un plantel de conocidos actores a quienes se dosifica el protagonismo de las seis piezas. La identificación del público es absoluta. Son tipos normales.

Damián Szifrón abre y cierra su serial con dos piezas especialmente cómicas, aunque el humor aquí tiene la función de hacer soportables unas situaciones que, de lo contrario, resultarían hipertensas. En algunos casos, no obstante, derivan a situaciones excesivamente hiperbólicas, casi caricaturescas. No es el caso de ‘Bombita’, donde Ricardo Darín le pone rostro de tipo normal a un cortometraje de recreación kafkiana. Situado en el ecuador de la película, es seguramente el relato que mejor transita de la cotidianidad al absurdo final.

Relatos salvajes’ nos previene contra la espiral de la violencia hacia la que nos empuja un sistema esquizofrénico. Uno se divierte en la butaca con las tragedias de estos ‘relatos salvajes’, pero luego, a la mañana siguiente, atrapado por las injusticias y el trato bestial de la ciudad, no para de descubrir más motivos para perder el control. Y es que existe una delgada línea entre la ficción y la realidad, casi tan fina como la frontera entre el civismo y la barbarie.