Descifrar lo indescifrable

Título original: The Imitation Game. • Dirección: Morten Tyldum. • Guión: Graham Moore, basado en el libro de Andrew Hodges. • País y año: Gran Bretaña, 2014. • Reparto: Benedict Cumberbatch, Keira Knightley, Mark Strong, Charles Dance, Matthew Goode, Allen Leech, Tuppence Middleton, Rory Kinnear, Tom Goodman-Hill, Hannah Flynn, Steven Waddington , Matthew Beard, James Northcote, Ancuta Breaban, Victoria Wicks.


The imitation game’, o como se ha apostillado en castellano ‘Descifrando enigma’, es uno de los grandes estrenos que nos trae el Año  Nuevo. La película, que ha tenido una gran acogida por parte de la crítica y del público, opta a cinco Globos de Oro y es una de las firmes candidatas a ganar el Oscar siguiendo la estela de 'Dallas Buyers Club' (2014), 'Doce años de esclavitud' (2013), 'Lincoln' (2012) o 'El discurso del rey' (2011).

Este largometraje -dirigido por el noruego Morten Tyldum y distribuido por los hermanos Weinstein- cuenta la historia real de Alan Turing, un matemático y criptógrafo británico a quien este mundo debe todo lo que en su día no le dio. De nuevo el cine apuesta por un biopic dramático con el que hacer justicia y ennoblecer desde la gran pantalla a los personajes que han escrito nuestra historia. Alan Turing fue uno de esos personajes.

Y es que el genio que consiguió cambiar el curso de la Segunda Guerra Mundial –interpretado aquí por otro genio, el actor Benedict Cumberbatch, nuestro Sherlock más moderno- fue capaz de descifrar lo indescifrable, parar lo imparable y demostrar lo, hasta entonces, indemostrable. Así se desveló cincuenta años después de la contienda y así quedó escrito en la biografía publicada por el líder del movimiento gay, Andrew Hodges.

El reto del cineasta nórdico y de su guionista -Graham Moore- era precisamente comprimir en 114 minutos de cinta los tres grandes logros del matemático: descifrar, parar y demostrar. Un reto ambicioso y una historia demasiado amplia que, sin embargo, queda resuelta. El truco pasaba por recapitular la gesta de Turing desde un calabozo y bajo la retrospectiva de su infancia, pero sobre todo, de sus años al servicio de la Corona Británica y del MI6 durante la Segunda Guerra Mundial.

Alan Turing, el genio

Turing era una persona especial. Un genio. Un prodigio. No sabía de bromas pero sí de crucigramas y acertijos.  No hablaba alemán pero fue capaz de descifrar todos los mensajes acabados en Hi, Hitler. No creía en la violencia pero trabajó al servicio de la Armada Británica durante años. Su único problema es que era diferente. Su gran baza es que sabía guardar secretos.

Esta película nos desvela la parte más humana de Turing y sus dos grandes secretos. Con una profesionalidad impecable, Cumberbatch se pone en el pellejo del matemático inglés -tarea nada fácil dada la compleja personalidad del genio y sus evidentes rasgos autistas- para mostrarnos cómo vivió el joven que fue capaz de descifrar el código de Enigma, la máquina criptográfica con la que el ejército nazi realizaba todas sus comunicaciones.

Arrogante y solitario, Turing acabó dirigiendo a un gran equipo –interpretado por Keira Knightley y Matthew Goode, entre otros- en contra de su voluntad. Juntos consiguieron dar vida a la descodificadora ‘Christopher’, que inclinaría la balanza de la guerra del lado de los Aliados, y juntos demostrarían al mundo que las máquinas podían pensar. Empezaba la historia de las máquinas inteligentes, los actuales ordenadores.

Este fue el primer secreto de Turing.

El segundo fue su homosexualidad.  En 1952, la policía británica investigó un robo en casa de Turing que acabó desentrañando su orientación sexual. Fue imputado por “indecencia grave y perversión sexual” y condenado a una terrible castración química que le silenció para siempre. Décadas después se supo que, esa persona a la que lamentablemente se había condenado por su condición sexual, fue uno de los héroes de la Segunda Guerra Mundial y el precursor de la informática… “A veces la persona a la que nadie ve capaz de nada, es la que hace cosas que nadie imagina” (moraleja).