Un chute de amor

Para alguien que nació musicalmente en Italia, como Sergio Dalma –apellido que tomó en el país transalpino–, las canciones románticas son pan comido. En ‘Vía Dalma II’, que presentará el 13 de septiembre en el escenario de la Fuente de la Niña, vuelve a explotar el filón que inició con su ‘Vía Dalma I’, con el que deleitó en el Buero Vallejo en mayo del año pasado. Las cifras de ventas y el número 1 en todos los ránkings musicales le respaldan en algo: el cantante ha acertado con la fórmula de rescatar temas románticos italianos y hacerlos suyos porque ‘Vía Dalma II’ vuelve a ser eso, un puñado de canciones reconocidas.

En esta segunda parte, Dalma abre con ‘Senza una donna’ de Zucchero y se atreve con dos clásicos: una versión de la fantástica ‘Il mondo’ de Jimmy Fontana (1965) y  ‘La bambola’ de Patty Bravo.

Acierta con la festivalera ‘Yo no te pido la luna’, con la que la cantante italiana Fiordaliso logró un quinto puesto en San Remo (1984) porque es un tema en el que la voz de Dalma encaja bien. También lo hace con las baladas resultonas ‘La fuerza de la vida’ de Paolo Vallessi y ‘Te enamorarás’ de Marco Masini. De Umberto Tozzi elige ‘Gloria’ y ‘Ti amo’, que salen fortalecidas en las versiones del artista catalán.

De Collage copia el clásico ‘Poco a poco me enamoré de ti’, aunque Dalma consigue hacerla mucho menos cándida y melosa que el original. La lenta y triste ‘Margarita’ de Richard Cocciante –pura poesía– comienza a escribir el epílogo de este ‘Vía Dalma II’, que se remata con ‘Torneró’, también de Cocciante, un gajo melódico algo más vital, afortunadamente, que el original. Para despedirse, se marca un bonus track –‘Senza una donna’, otra vez-, en catalán.

En resumen, Dalma lo tiene fácil: su voz –cada vez más desgarrada– encaja bien en el género, logra mejorar en algunos casos los originales, aunque esto no tiene demasiado mérito –ciertos ejemplos son muy mejorables–,  pero, sobre todo, ha sabido elegir una materia prima aceptable.

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