La inocencia preservada

El secreto de las nubes. • Concha Fernández González. Editorial Volapük. Premio I Concurso de Cuento Infantil Árbol Rojo. Guadalajara, 2014. • 14 páginas.


Probablemente pocos sucesos como la muerte pongan a prueba de manera tan contundente la resistencia de la inocencia de un niño. Tal vez por el miedo de los adultos a romper esa frágil burbuja que protege la pureza innata que una vez quebrada jamás vuelve a recomponerse, seguramente también porque ni siquiera los mayores somos todavía capaces de explicarnos un suceso tan doloroso y definitivo, entre las noticias más complicadas de dar esté la de comunicarle a un niño la muerte de alguien cercano. Y tal vez  también por eso la explicación haya acudido tantas veces, en tantas culturas, a refugiarse en las metáforas; y en los cuentos.

De entre todas las metáforas, la del cielo, herencia cristiana, es la más popular de todas ellas. Y es la que utiliza también la escritora casareña Concha Fernández González en 'El secreto de las nubes' para preservar la inocencia de su protagonista en la historia con la que obtuvo el premio del concurso organizado hace dos años por dos firmas entonces recién nacidas, la Librería Árbol Rojo y la editorial Volapük, que ahora ha editado el cuento con ilustraciones de Rosa Moreno.

El cuento nos presenta a Carlota, una niña a la que acaban de decir que su abuela se ha marchado al cielo. Pero este viaje (temporal, piensa) sólo le acarrea a la pequeña un serial de dudas y preocupaciones.

La autora salmantina afincada en El Casar impone en todo momento la mirada infantil de Carlota, que nos cuenta lo que sucede en primera persona, con su dulzura y su preocupación ante lo que pueda estar ocurriendo con la abuela, una perspectiva que provoca ternura en el lector adulto y que seguramente funcione también por empatía con el pequeño lector.

Con un planteamiento y un desenlace resultones y políticamente correctos, que nunca transgreden unos márgenes previsibles, la escritora traza una serie de episodios en los que la niña se topa contra la incomprensión del mundo de los adultos, incapaces de dar a sus dudas sobre el estado en que se hallará la abuela en el cielo. Hasta que al final, como cabe esperar, alguien adopta la perspectiva adecuada, la de las metáforas, que no promete lo imposible (que la abuela vuelva) pero tampoco violenta la inocencia de la pequeña Carlota.

La metáfora es aquí, en realidad, el secreto al que alude el título. Un secreto de las nubes que ahonda un poco más en la capacidad casi infinita de la literatura para sobrellevar las asperezas de la vida. Porque en cuentos como éste dejamos que las personas que queremos y que se marcharon para siempre pueblen al menos ese reino brumoso -por fuerza- al que llamamos recuerdo.