Unos pirados con superpoderes

Título original: Chronicle. • Género: Drama.    Año y país: 2012, EE UU.  Dirección: Josh Trank.  Reparto: Dane Dehaan, Michael B. Jordan, Alex Rusell, Michael Kelly, Ashley Hinshaw, Anna Wood y Joe Vaz.


Andrew es un joven rarito, que no bebe ni sale de fiesta, que enmascara su cobardía con las chicas con que es “muy exigente” y cuyo mejor amigo es su primo Matt, otro colgado, en este caso sin problemas de sociabilidad, que maquilla sus chifladuras con sentencias filosóficas de Schopenhouer y Platón. Para colmo de extravagancias, el protagonista se ha propuesto grabar con una cámara de mano cuanto ocurre en su anodina realidad.

La vida, sin embargo, dejará de ser anodina.

Esta situación cotidiana, con un entorno familiar hostil y un círculo de amistades típicamente estudiantil donde nada importa, al que accedemos con un empacho de telerrealidad o de falso documental, cambiará radicalmente a causa de un fantástico encuentro en una noche de fiesta (a la que, esta vez sí, acude el protagonista). Andrew, su primo y otro amigo experimentarán el extraño hallazgo de una piedra brillante, dentro de una suerte de madriguera, que cambiará sus vidas para siempre. Nada volverá a ser igual. De pronto podrán desafiar a su gusto las más elementales leyes de la física.

La reflexión sobre los límites entre el juego y la realidad y los abusos del poder son algunos de los planteamientos que, a partir de este suceso extraordinario, guían una serie de acontecimientos, a cuál más trágico, hasta el desenlace, con un epílogo cargado de simbolismo.

Con tics cinematográficos que a veces recuerdan a pasajes de ‘El proyecto de la bruja de Blair’ o a las famosas escenas a cámara lenta de Matrix, la película integra diferentes y a veces originales formas narrativas, aunque cansan sus recurrentes apagados de cámara con los que el montaje aprovecha la típica interrupción de la grabación con la cámara para añadir un extra de realismo al espectador.

Unas interpretaciones bastante aceptables para la juventud del reparto ayudan a mantener la tensión en una historia que siempre parece al borde del fuera de juego, sobre esa raya que marca la distancia entre lo creíble y lo tan obviamente increíble que se hace inadmisible. Se agradece la brevedad de la cinta, porque el argumento, aunque más trabajado según se aleja de un arranque demasiado tópico, tampoco ofrece excesivas alternativas de progreso.

Entre tanto cine adolescente suelto que derrocha superficialidad, repleto de chicos malos luciendo palmito o angelicalmente lívidos dando mordisquitos en el cuello, esta película resulta potable, aunque no sea apta para neuronas acostumbradas a un intenso entrenamiento. Para quien haya visto ‘American Beauty’, quítenle a Kevin Spacy, que es lo mejor, y quédense con la historia de su hija adolescente y su amigo pirado. Y, sobre todo, pongan superpoderes en manos de un pirado. Ahí es nada.