Cine inteligente y brillante

Título: ‘Un toque de violencia’. • Título original: ‘A touch of sin’. • Dirección y guion: Jia Zhang Ke, basada en su novela 'Su Tong'. • Género:  Drama. • País y año: China, 2013. • Reparto: Jiang Wu, Meng Li, Lanshan Luo, Baoqiang Wang, Jiayi Zhang, Tao Zhao.


En algunas ocasiones se utiliza la etiqueta de 'película censurada en' para potenciar el recorrido comercial allende las fronteras del lugar donde no se pudo ver. En esta ocasión, 'Un toque de violencia', del chino Jia Zhang Ke, se trata de una película áspera, hostil, sin pretensión alguna de comercialidad aunque sí con ánimos de universalizar su denuncia.

Estamos ante ¿la mejor película de 2013? en su país de origen, tras la nominación tácita otorgada por los miembros de la Asociación China de Directores de Cine, al dejar desiertos los premios a la mejor película y mejor director alegando que “no se había estrenado ninguna obra en todo el año que mereciera el reconocimiento” (nota: en una gala televisada en directo y en prime time, para todo el país y con todos los elementos necesarios para tratar de tú a tú a la ceremonia de los Óscar de Hollywood), dejando entre líneas la lectura de que 'Un Toque de Violencia' debería haber sido la justa merecedora del galardón de no haber sido por la afilada tijera de la actual primera potencia mundial.

Decía que no es una película fácil ni cómoda de ver. En este último trabajo de Jia Zhang-Ke, director que pasó por las pantallas del Cineclub con su 'Naturaleza Muerta' (2007), no encontrarás en todo su metraje ni un solo fotograma que te motive a sacar un billete de avión con destino al país oriental a la salida del cine: personajes desolados, paisajes devastados y arquitectura hostil, clima adverso, edificios inhabitables y calles intrascendentes que mueren en alguna plaza imposible presidida por la figura de Mao. De metáforas anda el juego.

Cuatro historias diferentes situadas en cuatro diferentes provincias del país y con cuatro diferentes personajes, cuyo único denominador común es la violencia: personajes violentos por naturaleza, despojos de la sociedad que, al igual que el Travis Bickle de 'Taxi Driver', explotan al verse sobrepasados por la mugre de la nación que los asfixia, personajes que usan la violencia como última opción de defensa ante el acoso del capital, personajes que solamente encuentran la puerta de emergencia en el callejón sin salida que es su vida ejerciendo la violencia incluso contra sí mismos... todo ello como espejo de lo que es la deshumanizada China contemporánea.

Si los economistas y políticos de occidente, que seguramente repudiarán esta película, no dejan de insistir en la consigna de “ser competitivos con el mercado asiático”, yo me sumo a su máxima con el matiz de “ser competitivos con el actual cine político asiático”, porque sin duda estamos ante una película inteligente, brillante en su trasfondo, repleta de lecturas y recovecos. En definitiva, una de las mejores películas del año.

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