Toneladas de optimismo en un envase sencillo

Título: La vida secreta de Walter Mitty. • Título original: The secret life of Walter Mitty. • Dirección: Ben Stiller. • Guión: Steve Conrad y James Thurber. • Género: aventuras / comedia. • País y año: EEUU, 2013. • Reparto:Reparto: Ben Stiller, Kristen Wiig, Adam Scott, Patton Oswalt, Shirley MacLaine, Kathryn Hahn, Sean Penn.


A veces no es necesario que una película marque un antes y un después en la historia del cine para que consiga sobradamente su objetivo y logre alcanzar el corazón del espectador. Es el caso de ‘La vida secreta de Walter Mitty’, cinta dirigida y protagonizada por Ben Stiller que mediante una receta sencilla consigue preparar un plato de muy buen gusto, todo un canto al optimismo vital.

La amable aunque algo típica historia, la belleza de los paisajes (impresionantes los escenarios naturales de Islandia, Groenlandia y el Himalaya), el humor más de sonrisa que de carcajada que impregna toda la cinta, y, sobre todo, su sencillo pero directo mensaje optimista –no te conformes, lucha por el trabajo, la pareja, las amistades y las aficiones que merezcan la pena, no tires por el retrete tu existencia, pelea, mira siempre el vaso medio lleno, vive la vida– consiguen que a la salida el espectador salga indefectiblemente con más alegría y optimismo de como entró a la sala. Y eso, calidad de la cinta aparte, ya es mucho.

Es cierto que la base de la historia no deja de ser típica, manida e incluso infantil (historia de superación de un antihéroe gris con un trabajo anodino, enamorado de una chica que le ignora y humillado por un jefe que le machaca psicológicamente) y que algunos personajes –caso del caricaturizado ‘boss’– no distan ni un milímetro del arquetipo de antagonista tan visto en millones de cintas, pero el fondo de fantasía en el que se desarrolla la película, la filosofía vital que la impregna de principio a fin, los sorprendentes efectos especiales –que añaden merced a su espectacularidad una buena dosis de sal a la peli– y un par de momentos de locura, entre surrealistas y divertidos, compensan con creces sus manifiestos errores y carencias. Una película grande en su sencillez, en absoluto pretenciosa y sin embargo profunda.

Por último, considero que hay que romper una lanza a favor del a menudo cargante Ben Stiller, quien en ‘La vida secreta de Walter Mitty’ curiosamente no cansa pese a que su presencia monopoliza la película, sino que sin caer en la ñoñería dibuja un personaje entrañable con el que empatiza el espectador, un tipo que se rebela ante la monotonía y decide dejar de soñar para darle de una vez color a su vida gris.