Elegante envoltorio, escasa sustancia

Título: 'Ocho apellidos vascos'. • Director: Emilio Martínez-Lázaro. Guión: Borja Cobeaga, Diego San José. Género: comedia. País y año: España, 2014. Reparto: Dani Rovira, Clara Lago, Carmen Machi, Karra Elejalde...


Me preocupa tener que hacer de malo y tirar un poco por tierra la película de moda del cine español, la comedia que está arrasando en las taquillas, gusta a todo el mundo, agrada a la mayoría de los críticos y desata carcajadas función tras función (doy fe).

En esta ocasión no coincido con la mayoría, y considero 'Ocho apellidos vascos' una especie de Ferrero Rocher (y que me perdonen los de la marca): un elegante envoltorio para un producto normal. Su extraordinaria campaña de marketing, el acicate que supone el estreno en el cine del monologuista Dani Rovira y su planteamiento de comedia romántica ácida le han ayudado a tener un gran éxito en nuestro país y es innegable que ha funcionado a juzgar por la opinión positiva de la mayoría de los espectadores que la han visto.

Siento disentir. Me parece que la cinta promete mucho y se queda en poco, en una comedia escasamente imaginativa que no aporta tanto nuevo como se le supone, que no trasgrede más de lo necesario. Carente de ingenio, carente de una historia que atrape, carente -salvo alguna contada excepción- de grandes interpretaciones, chistes buenos, situaciones esperpénticas o frases míticas que queden en el recuerdo o consigan desatar una sincera carcajada.

El planteamiento (en la línea de la francesa 'Bienvenidos al Norte' o la italiana 'Bienvenidos al Sur'), que pretende explorar y exprimir en clave de humor las evidentes diferencias de carácter y costumbres entre andaluces y vascos, era muy acertado, añadiendo además el escenario de comedia romántica con el que se pretendía -y se ha logrado- jugar sobre seguro y llegar a un sector más amplio de público. Pero, en mi opinión, se ha desaprovechado por culpa de un guión y una historia pobres (y tremendamente repetitivos) y por el tibio atrevimiento con el que se parodia a andaluces y vascos. A mi juicio la película merecía un poco más de riesgo, al estilo del que contenían antaño los fabulosos sketches del programa Vaya Semanita, y en cambio el filme se queda en demasiado convencional, no acaba de dar el salto hacia lo políticamente incorrecto.

Se pueden rescatar cosas buenas, claro, de 'Ocho apellidos vascos': la gracia innata del sensacional monologuista Dani Rovira, que salva en muchas ocasiones los muebles y cuyo salero deja en evidencia la escasa chispa del personaje de Clara Lago y el leve peso de su interpretación; la presencia de dos actores con tablas y oficio como Carmen Machi y Karra Elejalde; algún chiste suelto que funciona bien; alguna situación simpática que hace soltar una sonrisa; algún paisaje bonito -mérito especialmente de Sevilla y del País Vasco-… y poco más. Suponen pequeñas pinceladas en un cuadro mucho más gris y vulgar de lo que se ha vendido, pese a su gran respaldo popular. Lo siento, esta vez no estoy de acuerdo con la mayoría.