Un paseo por los libros de Guadalajara

El cronista oficial de la provincia Antonio Herrera Casado, reflexiona en este texto sobre el cuarto de siglo de trayectoria de la firma editorial de la que es responsable, Aache. El texto ha sido publicado originalmente en la contraportada del impreso de Cultura EnGuada (número 4 / especial de primavera).


Que la cultura está en todas partes, es algo incuestionable. Este mismo periódico lo viene demostrando día a día: está en el teatro, en la música, en los recitales poéticos, en el cine, en la fotografía, en la pintura y escultura, en la enseñanza… y Guadalajara tiene, y ha tenido, mil y una formas de llegar a la Cultura a través de esas manifestaciones. Desde hace mucho tiempo, y de una forma abierta. Pero uno de los lugares donde con mayor presencia se decanta la Cultura es, sin duda, en los libros. Porque son medios más fuertes, saben aguantar mejor el paso del tiempo, son capaces de llegar a más gente, y durante más tiempo.

Y esa capacidad generadora de cultura que tienen los libros depende (primero) de que estos existan, de que se hagan ediciones atractivas, bien diseñadas, abundantes… para que sean muchas manos las que los sostengan, y muchos ojos, y muchas mentes, las que pasen sobre sus líneas y acaparen lo que enseñan. Por eso la tarea de una editorial ha sido siempre benéfica, fundamental. Personalmente me siento muy feliz de haber creado una empresa editorial (Aache, hace ahora 25 años) y haber conseguido verla grande, nutrida de títulos, y gozosa. Porque solo quiero que de ella quede algo en el recuerdo de quienes la sepan: que trató de ofrecer el saber antiguo, las palabras nuevas, y siempre, siempre, la alegría de vivir plasmada sobre el papel y custodiada entre las tapas de sus libros.

Una anécdota

Como anécdota califico el hecho de que durante el mes de marzo haya tenido abierto un hueco (en forma de Exposición Antológica) en uno de los espacios más emblemáticos de la cultura regional, en la Sala Borbón-Lorenzana del Alcázar de Toledo. Quienes realmente saben de libros, de cultura escrita y mundos bibliográficos (el equipo director de la Biblioteca Regional de Castilla-La Mancha, a cuya cabeza anda Juan Sánchez Sánchez) se fijó en nosotros para protagonizar el arranque de un ambicioso proyecto, que quiere alargarse en el tiempo, y es el de ofrecer en forma de exposiciones periódicas toda la producción bibliográfica de la tierra castellano-manchega a lo largo de los tiempos: empezó por mostrar parte (mínima pero paradigmática) de la Colección Borbón-Lorenzana, siguió con Aache y prepara otras exposiciones de editores y autores de nuestro contexto geográfico e histórico. Porque hay muchos que lo merecen.

Unas colecciones

Y ha sido una anécdota esa exposición, porque a pesar de haber sido visitada por mucha gente, muchos lectores y sobre todo amigos, en las tres semanas que ha durado, el trabajo que supone mantenerla viva sigue adelante. Dando a conocer lo realizado, proyectando nuevas colecciones, aguardando nuevos autores. En la expectativa de mantenerla viva mucho más tiempo.

Porque la vida de una editorial está en sus libros, en sus colecciones, y en los autores que la prestan su voz, sus escritos. Desde el momento de su nacimiento, Aache pensó que todos los libros que publicara debían ir enmarcados en el título y corona de una colección, porque un libro solitario a veces puede perderse, en el bosque denso y cerrado de la bibliografía, pero un libro encuadrado en una colección, navega en mejor barco, con otros compañeros.

Así empezó con la colección más emblemática y numerosa hasta ahora, la denominada “Tierra de Guadalajara”, que camina firme (esta primavera conseguirá llegar) hacia el número 90, y en la que se han ido encuadrando estudios monográficos sobre los aspectos más variopintos de la provincia de Guadalajara: historias de pueblos (Sigüenza fue el primero, pero le siguieron Cifuentes, Tendilla, Pastrana, Horche, Yebes…), guías de monumentos (el palacio del Infantado fue también su inicio, pero siguieron el palacio de don Antonio de Mendoza, el Panteón de la condesa de la Vega del Pozo, la fuente de los Cuatro Caños de Pastrana, el castillo de Jadraque, la Casa del Doncel..), estudios de temas costumbristas (las fiestas Tradicionales de Guadalajara que fueron recogidas por López de los Mozos, más los estudios de artesanía y alfarería de Eulalia Castellote, la Cocina de Guadalajara de Juan Antonio Martínez Gómez-Gordo, o la Feria de las Mercaderías de Tendilla, por José Luis García de Paz, quien añadiría a la colección uno de sus títulos más emblemáticos: el “Patrimonio Desaparecido de Guadalajara”).

Con similares intenciones surgieron otras colecciones, como la de “Tierra de Castilla-La Mancha”, “Tierra de Madrid” o la que está a punto de iniciar su andadura “Tierra del Quijote”. Además de las dedicadas a los viajes, “Viajero a pie”, a estudios universitarios, “Scripta Academiae”, a la creatividad literaria, Letras Mayúsculas" y la de “Obras Completas de Layna Serrano” que recoge el quehacer de este clásico cronista.

Unos autores

La densa aportación de títulos, de temas, de referencias escritas sobre la provincia de Guadalajara, que la editorial Aache ha conseguido en los 500 títulos publicados hasta este momento, reconoce una enorme deuda de gratitud a los autores que han escrito libros y han aportado sus investigaciones, para que pasaran luego a la sede impresa de los libros. En esta tarea de la edición, que considero solo se puede hacer desde la perspectiva de un gran amor hacia los libros (hoy es imposible plantear una empresa de este tipo con el objetivo de ganar dinero, porque es absolutamente imposible [de toda imposibilidad]), me he visto siempre apoyado de los autores, que han prestado, en su mayoría generosamente, sus investigaciones y sus desvelos para acrecentar la nómina bibliográfica que pusiera a Guadalajara en el lugar que le corresponde de la cultura histórica y monumental de España.

Entre esos autores, ha habido académicos y profesores de la más alta consideración. Por citar solo a algunos, poner los nombres de los académicos Luis Cervera Vera, y Faustino Menéndez-Pidal, del profesor Manuel Criado de Val, de José Serrano Belinchón, de Beatriz Lagos, de Francisco García Marquina, y otros muchos… Al final de este camino, si me paro a considerar la lista de los autores y autoras que han dado vida con sus libros a la editorial Aache, y a la amistad que todos ellos me han brindado, quedo asombrado, incluso un poco temeroso… porque esa amistad y esa consideración son el mejor bagaje que la editorial lleva en su cartera, y el compromiso que me fuerza a seguir en la misma línea… al menos otros veinticinco años más.

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