Una sátira surrealista

  • Imprimir

Título original: Ted. • País y Año: EE.UU, 2012. • Género:Comedia, animación.  • Dirección: Seth MacFarlane. • Guión: Seth MacFarlane, Alec Sulkin, Wellesley Wild. • Reparto: Mark Wahlberg, Mila Kunis, Seth MacFarlane, Giovanni Ribisi, Laura Vandervoort .


Ted llegó a las pantallas de cine con la vitola de ser del mismo creador de una  de las series de más éxito de la televisión: “Padre de familia”. Y si lo que esperabas  de esta cinta es una comedia grotesca que roza el surrealismo junto con una buena dosis de humor fácil: no estás equivocado.

No obstante, no es la típica comedia americana que se pierde en el laberinto fácil de las relaciones entre hombres y mujeres y, especialmente en el sexo. Todo ello tiene cabida en este trabajo, pero, además, ofrece un trasfondo mucho más potente que hace que la comedia realmente crezca por si misma: la falta de madurez de un joven de 35 años que vive aún abrazado a su osito de peluche, Ted.

Éste no es un osito a la vieja usanza de carácter blando y mimosón; a la inversa, su humanización es tal que no es más que el típico amigote que toda novia quisiera apartar de su querido. No tiene problemas en usar expresiones malsonantes, verse con prostitutas, colocarse con hierba o hacer gestos obscenos a su pretendida. Todo ello, visto con una total normalidad por el resto de los personajes que viven en esta comedia con lo que consigue inundar de un humor surrealista la pantalla.

Sin embargo, desluce la traducción hecha para que el público español pueda reírse con alguno de los gags en los que se hace demasiado hincapié en el chabacanismo de la prensa rosa –imitación a Belén Esteban de por medio- y que no terminan de funcionar entre el público; en contraposición con la sátira que se realiza de las series de los 80 como Cheers o Flash Gordon.

Ciertamente, es tan abrumadora la presencia de Ted en pantalla y en las secuencias importantes –tan espectacular como absurda es la persecución final- que borra al resto de actores, salvo a su co-protagonista, Mark Wahlberg, que logra bordar al inmaduro adulto que tiene miedo a los truenos y que sólo lo sabe librar con la ayuda de su oso; o a Giovanni Ribisi que da vida a Donny, un pobre hombre que quiere apoderarse de Ted que vive en un barrio marginal y que padece algún tipo de depresión infantil que todavía no ha superado. Su baile frente al televisor, uno de los momentos más desternillantes sin Ted de por medio.

En definitiva, una comedia ágil y absurda que consigue, al menos, que nos olvidemos de la crisis durante una hora y media; pero que nos atisba que el creador de Padre de Familia y de Ted, acaba de desembarcar en el cine y al que todavía le queda una importante evolución.