Vampiros de carne y hueso

Título original: ‘O ganso pardo'. • Título en castellano: ‘El ganso pardo’.  Autora: Paula Carballeira.   Editorial y año: Palabras del Candil, 2013.  100 páginas.


Para quien lea ‘El ganso pardo’, una pequeña delicia de Paula Carballeira en homenaje a los vampiros de toda la vida, la imagen de este pato grande y marrón que da nombre al libro será desde entonces una de esas poderosas estampas literarias que infunden inquietud de forma automática, como al pensar en Frankenstein a los pies del lago de Ginebra, en el cuervo y su ‘nunca más’ del poema de Allan Poe o en Drácula reptando por los muros de su castillo.

La escritora compostelana convierte en su librito la frecuente, inoportuna y desconcertante presencia de un ganso pardo en el signo inconfundible de las desdichas que habrán de sobrevenir a los personajes de este libro que escribió hace ya más de una década en gallego y que ahora, con su propia traducción al castellano, ha editado Palabras del Candil. Es, según parece, la primera entrega de una trilogía.

Carballeira recrea el mito de los bebedores de sangre a través de la aproximación a la figura de un noble francés del siglo XV, Gilles de Ritz (o Rays),  que después de acompañar en armas a Juana de Arco habría protagonizado los horribles hechos que inspiran esta historia, como ya hace siglos inspiraron las leyendas de Barba Azul recogidas por Perrault. Y en esta novela corta lo hace utilizando diferentes enfoques narrativos en apenas cien páginas, con un sofisticado entramado que, sin embargo, fluye con absoluta espontaneidad hacia el lector, que queda felizmente atrapado –querríamos decir embrujado– con el magnetismo de los sucesos que se van sucediendo.

Enciclopedias, cuentos, misivas…

Desde los comentarios de enciclopedia que infunden ‘verdad’ a la figura histórica del compañero de armas de Juana de Arco hasta el cuento relatado en primera persona (el testimonio), pasando por un último tramo de género epistolar, que recuerda irremediablemente a la más famosa obra de Bram Stocker, la historia de Carballeira va completándose siguiendo la mirada de la verdadera protagonista, Marie, quien acaba adueñándose por completo de la historia.

De estos diferentes modos el lector se acerca a los sombríos escenarios de esta Francia gótica donde reina por encima de todo una enigmática torre llena de niños, o de gritos de niños, o de fantasmas de niños, o de huesos de niños, que es, al menos, el lugar al que van a parar muchos niños de los que se sabe que van pero ya no vuelven.

Tiene el relato de la escritora gallega un poderoso poder de sugestión. Dicho de otro modo: no es un relato salpicado de sustos que mete miedo a golpetazos, sino que se va apoderando del lector a cada frase, envolviéndole hasta tenerle totalmente apresado, como si la escritora fuese también ella una auténtica vampiresa de carne y hueso que chupa la sangre de su víctima según completa cada capítulo o que, por lo menos, rebaja la temperatura de las venas hasta helarlas. 

Y ocurre así que al acabar la última página, si se ha sido un lector disciplinado –conviene leer de un tirón y en plena noche– resultará inevitable abandonarse al sueño sin echar antes un ojo debajo de la cama; para descartar que allí esté ese ave de mal agüero, el ganso pardo.