La Alcarria Confidencial

Título: ‘Un tipo casi normal en una situación casi anormal’. • Autor: Pablo Carnicero de la Cámara.  Autoeditada.  Guadalajara, 2013.  220 páginas.


L.A. (Los Ángeles) es sinónimo de la novela negra ligada a nombres como Raymond Chandler, Ross McDonald, Easy Rawlins o Michael Connelly. El escritor guadalajareño Pablo Carnicero ha inaugurado ahora con su primera novela de este mismo género su particular ‘L.A. Confidencial’: ‘La Alcarria confidencial’. La novela policiaca hecha y ambientada en Guadalajara.

A Pablo Carnicero le podría haber salido el tiro por la culata, pero lo cierto es que ha hecho una novela entretenida, divertida y que, todo sea dicho, no tiene nada que envidiar a tantas otras del género que andan pidiendo paso en los escaparates de las librerías. ‘Un tipo casi normal en una situación casi anormal’, su cambio de tercio después de una trilogía de narrativa fantástica, es creíble, engancha  y está escrita con pulcritud. No se le puede pedir más a un autor que se esfuerza en autoeditarse sus obras, que tiene que ganarse a cada lector palmo a palmo y que, aún así, arriesga inventando nuevos caminos.

Decimos que le podría haber salido el tiro por la culata porque no sólo se embarcaba en una aventura de registro muy diferente al que nos tenía habituados, sino que además ha inventado un relato que intenta mantener los pies en el suelo, metiendo en la coctelera obsesiones y caprichos personales, anécdotas divertidas, cierta crítica a la moralidad de la sociedad en que vivimos y la intriga inexcusable en una trama eminentemente policiaca, y lo hace sin que la historia se le desmadre ni un milímetro. Añade, además, algunos escenarios reales de Guadalajara, sin que las ubicaciones (un piso en la Avenida de Barcelona, un ‘encontronazo’ en el centro comercial) resulten nunca forzadas. Hay una aparente naturalidad en este buen acabado del libro que seguramente sea síntoma del oficio con que cuenta ya Carnicero a los teclados.

La obra relata la historia de un chaval que nada más quedarse en el paro y romper una relación estable con su novia recibe la visita de un colega policía para hacerse cargo de una misión muy bien pagada, en los márgenes de la legalidad. Se verá envuelto muy pronto en una truculenta trama subterránea, con una preciosa prostituta rusa en su cama y con un monumental enredo que le obligará a confiar en su suerte y en los conocimientos informáticos de un buen amigo. La historia, bien llevada, tiene el acierto de avanzar con agilidad y de quedar perfectamente resuelta.

Ha creado Pablo Carnicero un plantel de personajes que rodean al principal, un tipo absolutamente común (por más que el título lleve ese casi), que le dan un gracejo especial a la novela. La excesiva normalidad del protagonista funciona en la identificación con el lector, mientras que la excentricidad de quienes le rodean conviene al relato. No sólo disfruta el lector con unos malos muy malos que le sientan bien a este tipo de literatura que no se detiene demasiado a entender los motivos de los otros. Brilla por encima de todos el amigo imprescindible del protagonista, Oli, un hacker sabelotodo -que recuerda a esos resueltos aprendices de científico con gafas del cine americano para todos los públicos- equipado a la última tecnología y al tanto de todos los secretos de la seguridad informática que hoy lo domina todo, pero que en su frikismo jamás abandona un humor que le enchufa energía positiva a un protagonista a veces algo alicaído.

Entre los peros, si se quiere buscar alguno, podríamos encontrar el comportamiento a veces demasiado entregado y apasionado de la prostituta con este investigador en circunstancias que sale a su rescate. La muchacha se entrega con facilidad a un desconocido al que adopta como padre protector y a la vez como cumplidora amante de un salvador al que le debiera todo, lo que convierte algunos pasajes del relato en episodios demasiado edulcorados para una historia que por lo demás se desenvuelve en ambientes sórdidos y entre personajes sin demasiados escrúpulos. Carnicero trata con mimo a esta prostituta cuyo comportamiento seguramente se deba a una falta de amor verdadero y que, de algún modo, el escritor retrata como una moderna princesa de cuento de hadas atrapada en una realidad de la que le resulta difícil escapar.

En todo caso, la maquinaria funciona con su receta de frase corta y precisa, escenografía cinematográfica, ironía al servicio de la novela negra y una intriga que no se extiende más de lo necesario. Es una lectura ligera pero con sello personal. Y si es cierto que el asesino siempre vuelve a la escena del crimen, deberíamos pensar que en el destino de este tipo casi normal está escrito que, seguramente con ayuda de Oli, se vea envuelto más veces en alguna situación casi anormal.