El enigma de otro mundo

Título: ‘Prometheus’    Título original: ‘Prometheus’ • País y año: USA, 2012    Director: Ridley Scott    Guión: John Spaihts y Damon Lindelof    Reparto: Michael Fassbender, Charlize Theron, Noomi Rapace, Idris Elba, Patrick Wilson, Guy Pearce, Rafe Spall, Sean Harris, Kate Dickie, Logan Marshall-Green, Emun Elliott.


Lo digo de antemano y para que quede claro desde el inicio: ‘Prometheus’ no es una precuela directa de ‘Alien, el octavo pasajero’ (Ridley Scott, 1979). Rescata y cuida muchos elementos de aquélla, principalmente visuales y conceptuales, caso de los diseños que en su día imaginó y elaboró H. R. Giger –el puente de mando de la nave alienígena, el misterioso y gigantesco space-jockey o piloto del espacio- ; plantea posibles explicaciones a algunas incógnitas –el posible origen biológico de los terroríficos xenoformos- ; juega con algunos ingredientes reconocibles en toda la saga –una protagonista femenina de carácter fuerte, el aspecto científico-militar de la misión, el juego de las combinaciones genéticas entre especies–; y nos devuelven a los misterios que se planteaban en la película primigenia, además de formular otros nuevos –¿es el prólogo una representación del origen de la vida humana en La Tierra?–.

Resuelta la incógnita de si una posible secuela –ya confirmada por parte de la Fox como del propio Ridley Scott hace apenas unos días–, la cuestión entonces es: ¿no hubiese sido más fácil enlazar directamente esta cinta con los planteamientos de la original de 1979? Probablemente. ¿Más rentable? Para los productores, seguro que no –¿para qué hacer taquilla sólo con una, pudiéndolo hacer en dos o tres cintas, caso de Star Wars o El Hobbit? –.  Ahora, una vez vista la película en cuestión, también digo que no pasaría nada si ahora mismo decidiesen cancelar lo que parece va a ser la saga ‘Prometheus’; y es que, según para cada cual –la película da para multitud de opiniones, teorías y especulaciones entre el personal; ver el epígrafe final–, el film podría funcionar perfectamente como prólogo de una obra clásica –obviando algunos fallos o incoherencias de continuidad, eso sí– o como título aparte, independiente. ¿Acaso ‘2001: Una odisea en el espacio’  (Stanley Kubrick, 1968) o la propia Blade Runer  (Ridley Scott, 1982), por poner sólo un par de ejemplos, no dejaban también multitud de cuestiones en el aire que han alimentado un sinfín de estudios, análisis e interpretaciones durante las últimas décadas? Y a pesar de ello, hablamos de dos títulos imprescindibles en la Historia del Séptimo Arte…

Noomi Rapace y Michael Fassbender en ‘Prometheus’

Que nadie me malinterprete: ‘Prometheus’ no es una ‘masterpiece’ comparable a los dos títulos que acabo de citar. A su favor: posee un planteamiento y una concepción visual brutales, magníficos, espectaculares; la banda sonora es toda una gozada a cargo de Marc Streitenfeld –un nombre quizá desconocido para la mayoría, pero que ya lleva muchos años en esto– y que incluso, en algún momento, homenajea al inolvidable ‘score’ original de Jerry Goldsmith; el ritmo narrativo es, salvo por un pequeño bajonazo que da hacia la primera hora de metraje –la primera noche en el planeta hostil–, frenético, dinámico, en constante tensión; y los actores, en general –Noomi Rapace, Charlize Theron, Michael Fassbender– cumplen, sin excesiva brillantez pero con muchísima solvencia.

En su contra: el libreto firmado por John Spaihts y Damon Lindelof resulta ser algo irregular –algunos comportamientos de ciertos personajes no se comprenden muy bien, caso del propio David/Fassbender² que experimenta secreta y misteriosamente con algunos tripulantes y abre compuertas alienígenas como quien abre la puerta de su casa–, algunas decisiones de cast no parecen muy acertadas –¿por qué envejecer a Guy Pearce para encarnar al anciano Weyland, pudiendo dar el papel a algún actor veterano³?– y el desenlace del tercer acto es demasiado típico, demasiado previsible.

Dicho lo cual: ¿es esta una mala película? Rotundamente no: Scott ha sabido crear de la nada toda una espectacular mitología alrededor de una de sus contribuciones cinematográficas más inolvidables, y lo hace con una entretenidísima y lujosísima aventura espacial pura y dura –con sus naves espaciales, sus escenarios indómitos y sus criaturas imposibles– y que puede dar pie a unos buenos cine-fórum improvisados a la salida del cine. ¿Es, entonces, la esperada respuesta definitiva a los enigmas planteados hace ya treinta y tres años? Tampoco, pero, ¿cuánto hacía que una película no daba para tanto debate?


Cinco razones (entre otras muchas) por las que 'Prometheus' no es una precuela directa de Alien (¡ojo, contiene spoilers!)

  1. Al inicio de Prometheus, se identifica el planeta de destino como LV_223. Décadas después, tanto la Nostromo como posteriormente la Sulako aterrizarán en el planeta LV_426. ¿Fallo de raccord o distintos mundos? No hay más que echar un vistazo a las películas: el primero tiene anillos como Saturno, el segundo no.
  2. La nave que encuentra la Nostromo emite una señal que interpretan como un S.O.S., luego como una advertencia. ¿Quién programó esa señal?
  3. Cuando la tripulación de la Nostromo encuentra el puente de mando de la nave accidentada, podemos ver claramente lo que parece el cadáver de uno de los gigantescos Arquitectos, al que algo le ha explotado desde dentro. Cosa imposible si, como vemos, el último de estos seres murió en la nave de rescate de la Prometheus
  4. Igualmente, los mismos astronautas hallan una gigantesca sala llena de huevos alienígenas. Aún suponiendo que el xenoformo que aparece al final de ‘Prometheus’ fuese la reina que pondrá esos huevos, ¿quién los ha protegido bajo una capa láser? 
  5. Del mismo modo, si la nave que encuentran en Alien fuese la que se estrella al final de ‘Prometheus’, ¿no sería lógico que encontraran algún cadáver humano, algún rastro, algo…?

Y a todo esto, una duda: ¿y si Prometheus fuese en realidad un ‘spin-off’? Ahí lo dejo caer…

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