Sigüenza y sus cronistas oficiales

La cronista oficial de Sigüenza, Pilar Martínez Taboada, alaba la labor del anterior cronista, Juan Antonio Martínez Gómez Gordo, y anima a seguntinos y foráneos a aproximarse a tres personajes a los que su colega consagró gran parte de su investigación: el Doncel, doña Blanca de Borbón y Santa Librada.


Los cronistas oficiales de una ciudad tienen como uno de sus objetivos principales divulgar entre sus conciudadanos todas las investigaciones propias y ajenas que les permitan apreciar en su justa medida su patrimonio cultural. Es decir, su memoria histórica, su arte, su folklore, su gastronomía y sus entornos paisajísticos. Durante cuarenta años este objetivo ha sido cumplido con rigor y a la vez con entusiasmo por el Dr. D. Juan Antonio Martínez Gómez Gordo, que fue nombrado cronista oficial de Sigüenza el 24 de marzo de 1972.        

Nuestra ciudad es conocida en todo el mundo por guardar en su catedral la estatua funeraria de D. Martín Vázquez de Arce, el llamado Doncel de Sigüenza, una de más bellas efigies del arte gótico. A este joven caballero seguntino de la orden de Santiago, que murió en la acequia gorda de Granada en 1486 a la edad de 25 años, le dedicó muchas horas de su vida investigadora Martínez Gómez-Gordo, antes de haber sido nombrado cronista y durante las últimas cuatro décadas. En verso, en prosa, en conferencias, en artículos de periódicos, en libros monográficos, el cronista se ocupó de trasmitir a seguntinos y veraneantes, y a cualquier visitante que sintiese la curiosidad de saber quién era ese joven inmortalizado en alabastro leyendo un libro, todos lo datos precisos sobre su vida y su muerte heroica.

Tal vez un día no muy lejano Sigüenza logre ser considerada Patrimonio de la Humanidad por esta estatua sin parangón, entonces todos los desvelos del Cronista y de quienes le han acompañado en la investigación sobre el Doncel habrán merecido la pena.

Otro de los personajes a los que el Cronista dedicó sus investigaciones fue Doña Blanca de Borbón. Desde su llegada a Sigüenza a finales de los años cincuenta, quiso saber la verdadera historia de esta joven reina del siglo XIV, repudiada por su esposo, el rey D. Pedro I de Castilla. Reina que estuvo confinada en el castillo seguntino durante cuatro años, y que salió de su recinto para viajar a tierras andaluzas hasta su última morada en Medina Sidonia, donde moriría poco después. Gracias a sus conferencias y artículos en prensa sobre Doña Blanca, y sobre otros muchos personajes que habitaron el castillo de Sigüenza, nuestro Cronista logró, uniendo su voz a la del Cronista Provincial, D. Francisco Layna Serrano, que la antigua alcazaba islámica resurgiese de sus ruinas y se convirtiese en uno de los Paradores Nacionales más conocidos de España. Parador que desde finales de los años setenta ha sido el punto de atracción, junto a la catedral y su Doncel, de los miles de turistas que visitan nuestra ciudad, cientos de ellos en el Tren medieval. Y que desde hace trece años es el centro de las Fiestas Medievales que se celebran en Sigüenza en el segundo fin de semana de julio en honor a Doña Blanca.

Un tercer personaje ha centrado las investigaciones del cronista durante más de cuarenta años, me refiero a Santa Librada. Sobre esta joven mártir que, según la leyenda, nació en un parto múltiple junto a otras ocho hermanas, escribió también Martínez Gómez-Gordo decenas de artículos e impartió en Sigüenza y en muchos lugares de España, en el marco de los Congresos de Cronistas Oficiales, diversas ponencias y comunicaciones. Y siendo alcalde de la ciudad, en 1982, hace treinta años, llevó a cabo el Hermanamiento de Sigüenza con la localidad francesa de Sainte Livrade-sur-Lot, en la que fue decapitada la santa. Desde allí, a principios del siglo XII, la mitad de sus restos se trajeron hasta nuestra ciudad por su primer obispo seguntino tras la Reconquista, D. Bernardo de Agén, para fundamentar su nueva catedral. Restos que se han conservado hasta la actualidad en la urna que preside el altar de Santa Librada que mandó alzar junto a su Mausoleo el obispo de Sigüenza D. Fadrique de Portugal a principios del siglo XVI. Obispo que nació en Vila Viçosa, villa con la que Sigüenza se hermanó también hace cuatro años. Uno de los deseos más ardientes del Cronista sería ver de nuevo a Santa Librada como patrona de Sigüenza, una vez que se han disipado, gracias a recientes investigaciones, todas las dudas sobre su realidad histórica.

Que el recuerdo de estos tres personajes nos acompañe en estos días veraniegos y a lo largo de todo el año. Que volvamos a rememorar sus historias releyendo algunos de los libros del primer cronista oficial de nuestra ciudad, que tanto ha hecho por desentrañar sus vidas reales y separarlas de sus leyendas. Que nos animemos a visitar de nuevo en la catedral la capilla del Doncel y el altar de Santa Librada que muy pronto será restaurado. Y que nunca olvidemos a la joven reina Doña Blanca que habitó en nuestro castillo.

Como nueva cronista de la ciudad, desde hace dos años, permitidme que os desee unos días muy felices. Y que me una a los vítores de la reina de las fiestas, de sus damas y de todos los peñistas: ¡Viva San Roque!, ¡Viva la Virgen de la Mayor! ¡Viva Sigüenza!