Una mirada atrás

El Festival de Cine Solidario de Guadalajara (Fescigu) sobrepasa ya su década de vida. Su director repasa en este artículo la trayectoria del festival y los retos que afronta en esta segunda década en la que se adentra.


Una calurosa noche de julio de 2003 la magia del FESCIGU vio la luz. Fue en el Patio de los Leones del Palacio del Infantado. Recuerdo junto a mí a Montse, a Alberto, Alicia, Aurora, Rosi, Chus, Poli, Julián…  Todos dedicados a la tarea de colocar las sillas que habría de ocupar el público. El sol ya empezaba a ocultarse y todos sentíamos  una gran incertidumbre sobre lo que allí iba a suceder. Nuestro fuerte deseo de mostrar un cine diferente en un contexto diferente, de poder ofrecer una experiencia nueva a nuestros vecinos, nos unía y entusiasmaba. Pero, al mismo tiempo, nos rondaba un gran temor al fracaso y que nuestro poder de convocatoria no fuera capaz de atraer a nuestros conciudadanos.

Estábamos agotados por todo el trabajo previo, intenso y sin apenas experiencia. Nuestra propuesta era clara: queríamos ofrecer un cine de calidad, en formato corto, que hiciera reflexionar al espectador, un cine valiente, independiente y lo más afín posible a nuestra línea de pensamiento.

Era osado pensar que ya desde la primera convocatoria tendríamos éxito. Eran las diez de la noche y casi en silencio colocábamos las sillas sin el convencimiento de que cada asiento fuera el equivalente a un espectador. Por fin, comenzaron a llegar los primeros asistentes y fueron ocupando sus butacas. Detrás de ellos, fueron entrando más y más, hasta que nos vimos sobrepasados para seguir completando el aforo, y fue el mismo público quien, de forma ordenada, con total naturalidad, comenzó a participar en la tarea de colocar los asientos perfectamente alineados, como si lo hubiéramos estado ensayando horas antes.

En ese momento nuestros fantasmas desaparecieron y fuimos conscientes de que nuestra semilla había germinado.Teníamos ante nosotros un escenario inigualable… un Patio de los Leones abarrotado.

Ha llovido mucho desde entonces (no tanto como antes: cosas del cambio climático), y cientos de horas de buen cine han visitado nuestra ciudad. El festival se fue definiendo y se rebautizó en la tercera edición como Festival de Cine Solidario de Guadalajara, aunque siempre conservó su exquisita Sección Oficial y Sección Requetecortos. Amplió sus espacios de proyección al Teatro Moderno y en alguna ocasión al salón de Caja Guadalajara, hasta afianzarse finalmente en el Teatro Auditorio Buero Vallejo, gracias al apoyo del Ayuntamiento de Guadalajara. Aumentó y especializó sus secciones, fichó a grandes profesionales del séptimo arte para la formación del jurado, otorgó premios a un considerable número de cortos que luego obtuvieron un Goya, impulsó las carreras de muchos cineastas, y fue consolidándose como el gran evento del cortometraje de temática social que hoy es.

Nuestro bebé fue creciendo y hoy es ya un ser adulto, anclado en la historia cultural de Guadalajara, fuertemente reconocido y querido en todo el territorio nacional. Continuando su evolución, este año el FESCIGU se hace internacional, abriéndose a Europa en todas sus secciones, con obras seleccionadas entre las más de 600 inscripciones provenientes de todo el continente. También acoge la realización del Laboratorio QR Art, un evento pionero a nivel mundial y que viene con el respaldo del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. A través de él mostraremos el sorprendente mundo del Arte QR.

Para poder acometer estos cambios, hemos contado con el apoyo de nuestro público amigo, que se ha volcado con donativos al festival a través de una campaña de crowdfunding. Ahora, son muchos más mecenas los que nos dan ánimo para seguir adelante con nuestro proyecto. Ahora, el FESCIGU se prepara para volver a obrar su magia y transformar Guadalajara en la capital del cine solidario de nuestro país.


LUIS MORENO es el presidente de la asociación Cinefilia
y director del Festival de Cine Solidario de Guadalajara.