La dureza de la verdad

Título original: The Descendants. País y Año: EE.UU, 2011. Género: . Dirección: Alexander Payne. Guión: Alexander Payne, Alexander Payne, Nat Faxon, Jim Rash (Novela: Kaui Hart Hemmings). Reparto: George Clooney; Shailene Woodley; Amara Miller; Nick Krause, Patricia Hastie…


Siempre se dice que cuando uno se cae hay que levantarse, pero no siempre es fácil cuando el devenir de los acontecimientos te supera. Éste es el caso de George Clooney en Los Descendientes de Alexander Payne –director también de A propósito de Schmidt y Entre copas-, cuando de repente su idílica vida en Hawái se viene al traste no sólo al caer su mujer en un coma profundo, sino al enterarse de que su esposa le había sido infiel, incluso con la complicidad de alguno de sus mejores amigos. Toda una metáfora sobre lo bien que se vive en la ignorancia, con una falsa felicidad que siempre tiende a truncarse.

De repente el mundo cambia radicalmente; no sólo debe preocuparse del patrimonio familiar –el protagonista resulta ser miembro de una de las familias con más propiedades de esta isla-; sino de recuperar la afinidad con sus hijas que, por el devenir diario, se había perdido. Debe redescubrirlas así como a toda su familia para que puedan dar el último adiós a su esposa. Un proceso duro en el que sobresale el actor estadounidense, que desde hacía mucho tiempo, no desnudaba sus sentimientos de una forma tan clara; creando un personaje bondadoso y de gran entereza que provoca finalmente la empatía y luego, la compasión del espectador. Clooney con su interpretación de Matt King, logra conmover, mientras que otros personajes que conforman la trama rozan la tragicomedia ya que tanto el suegro del protagonista como su futuro yerno, parecen personajes que rozan lo absurdo creando una extraña atmósfera que te hace entender aún mejor la propia desazón que vive el propio King.

Su tranquila vida se convierte en azarosa y en apenas días debe tomar decisiones cruciales, pero la que se convierte en la más importante es hallar al amante de su mujer. Una intrépida búsqueda en la que la comedia se mezcla con el drama hasta lograr un emotivo final no tan propio de una isla paradisiaca como Hawái, sino que tan real y tan duro como la vida misma. Como la que le toca vivir a Clooney que, si bien no logro el Óscar a mejor actor, su actuación merece ser reconocida.