Una vista privilegiada para el turista

La Cronista Oficial seguntina, Pilar M. Taboada, recrea en este texto las vistas desde el Parador de la Ronda en Sigüenza. Es la historia que los turistas podrán ver en el nuevo panel historiado que se ha colocado en el Mirador.


Desde el Mirador de la Ronda, en Sigüenza, el turista puede contemplar la Ronda seguntina, llamada así en clara referencia al camino que corre a los pies del lienzo oriental de las murallas medievales de Sigüenza, cuyos vestigios se alzan sobre el barranco del arroyo del Vadillo. 

En lo alto del cerro destaca la recia silueta del castillo, antigua alcazaba islámica, y residencia de los obispos de la ciudad durante siglos; hoy transformada en Parador de Turismo. Desde allí, las murallas descienden hasta la iglesia de Santiago, construida como el propio lienzo entre los siglos XII y XIII. Destacan en ella su ábside recto, que se incorporó directamente al muro defensivo, y su espadaña almenada. 

De la misma época es la iglesia de San Vicente ubicada en la Travesaña Alta. Desde la iglesia de Santiago las murallas siguen descendiendo ajustadas al cerro hasta la puerta del Sol, que se llamó antiguamente Portalejo, pues era un simple portillo cuando se abrió en el siglo XIII. 

A partir de ella y hasta la Catedral, las murallas, que aparecen horadadas por las ventanas y galerías de las casas de la calle y de la plaza Mayor, se alzaron ya en el siglo XIV.  

La vista muestra el acceso a la Plaza Mayor, que durante siglos fue coso taurino de Sigüenza, por la puerta del Toril, denominada también de la Cañadilla, en alusión a la cañada de la Mesta que pasaba cercana. Esta puerta, sobre la que hoy vemos alzarse intramuros la rotunda silueta de la catedral, forma parte del recinto murado que, desde el siglo XIV hasta la actualidad, rodea el templo y sus dependencias. 

Si miramos detenidamente la Catedral, cuya construcción se inició a mediados del siglo XII, vemos en primer término la torre del Gallo, llamada así por la figura de su veleta; y tras ella las poderosas torres almenadas que flanquean su fachada, la de las Campanas y la torre Nueva, concluidas en los siglos XIV y XVI respectivamente. Alzándose sobre el crucero, destaca ante nuestros ojos el cimborrio, que se construyó en los años cuarenta del siglo XX, cuando se llevó a cabo la restauración de la Catedral destrozada en la Guerra Civil. El recorrido visual concluye en el esbelto presbiterio gótico, al que rodea una girola renacentista. 

Más al norte, en la vista ideal, se representa el Colegio de Infantes de coro del siglo XVIII, actual Josefinos, concluyendo con la cúpula del convento barroco de San Francisco, actual colegio de Ursulinas. 

Merece la pena volver al mirador cuando cae la tarde para contemplar cómo poco a poco se desvanece ante nuestros ojos esta panorámica medieval seguntina, que se convierte en mágica a la luz de las estrellas. Luego podremos verla iluminarse de nuevo artificialmente y aparecer ante nuestros ojos otra Ronda muy diferente, pero no por ello menos bella. 


Pilar Martínez Taboada es Cronista Oficial de Sigüenza.

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