Batido de chocolate… ¡y un limón!

‘Batido de chocolate y otros cuentos de sabor amargo’. • Alexis Díaz-Pimienta.  Editorial Palabras del Candil.  Guadalajara, 2013.


La Habana es el escenario y un barbudo, el señor que todo lo preside en ella. Pero entre callejuelas, o a cientos de kilómetros de distancia, los habaneros viven sus pequeñas historias, casi todas tragedias de diferente intensidad, que el cubano Alexis Díaz-Pimienta intenta desdramatizar con una mirada irónica.

La prosa de Alexis Díaz-Pimienta fluye como un torrente, atropellando las palabras por momentos e invadiendo el sentido del lector para llenarle la cabeza de palabras, palabras y más palabras con las que le impide reaccionar. Y así, de pronto embarga un sentimiento de tristeza o brota una sonrisa pícara.

Porque ‘Batido de chocolate y otros cuentos de sabor amargo’ es, como su propio título indica, un compendio de siete relatos de desigual tamaño que juegan con las sensaciones del lector. Impera la ironía, que se presta tan bien a jugar entre sabores (dulces y amargos) y sentimientos (dulces y amargos también). El escritor cubano nos sirve un batido de chocolate y, sin tiempo para saborearlo, en cada uno de sus siete tragos nos mete un limón en la boca. Imposible no torcer el gesto.

Abre la colección un cuento que relata un episodio que podría haber cambiado la historia pero que no lo hizo. Del pelo canoso de un barbudo que va a ser asesinado hasta el sarcasmo final en la escena en que culmina el plan, se desliza una historia aparentemente mínima, o que queda condenada a la antología de las nimiedades, pero que parecía destinada a la grandeza de los acontecimientos memorables. La ironía rebosa por todos los costados.

Tiene Díaz-Pimienta una mirada nada ingenua sobre la realidad, como el que anda a vuelta de todo. Se ríe de las desgracias ajenas sin resultar antipático ni chusquero, domina originales estrategias narrativas para mantener al lector alerta y relata hechos tan realistas como inverosímiles, como las consecuencias de un embarazo sin coito (‘Hasta el fin de los tiempos’) o el sentido de la dignidad que tiene sobre su negocio una vendedora pobre (en el breve ‘Incompatibles: 1994’).

Podría haber podado el escritor cubano alguno de sus relatos más largos sin perder vigor, aunque se entiende que a la velocidad que corre es difícil echar el freno de mano. ‘Batido de chocolate’ nos muestra a un escritor con oficio y tremendamente divertido en un esfuerzo más de la pequeña editorial guadalajareña Palabras del Candil por imprimir a autores que suelen dejar dichas sus cosas en el aire.

Resulta fantástico el último relato largo, casi una novelita, ‘El crimen perfecto de Pedrito Mendrugo’, con un genial arranque basado en una serie de especulaciones tras descubrirse el cuerpo tendido de un niño a los pies de una torre. Las diferentes posibilidades dan paso a la tierna pero amarga historia de dos niños que viven internados en un centro de Miami, un exilio más sentimental que físico lejos de sus padres. Este episodio está contado esta vez con una ironía finísima (nada de tragedias) y, por si fuera poco, el desenlace resulta tremebundo. Diríamos que esta vez Alexis nos había dado en primer lugar el limón y, justo después, nos ofreció un trago del batido de chocolate. Nos deja, así, un mejor sabor de boca.